Desde hace varios días, y como resultado de tener mucho más tiempo libre para pensar y darle vueltas a las cosas, no dejamos de oír y de discutir en redes sobre la importancia de la curva de infectados, sobre si el virus es terriblemente peligroso y que por eso estamos en una situación de emergencia y sobre si los estados no se están pasando con sus medidas restrictivas.

Por fortuna, y gracias al enorme trabajo que están haciendo los científicos, investigadores y otros profesionales de la salud, tenemos respuestas para todas estas cuestiones. Explicaciones que hacen más fácil plantar cara al virus y entender la situación en la que estamos metidos, ya que desde fuera parece incontrolable.

Pero empecemos con lo más importante, la reducción del número de afectados, ya que de ello depende nuestro sistema sanitario.

Aplanar la curva, lo más importante

Ahora mismo tenemos un verdadero reto ante nosotros. No salir a la calle, no coger el transporte público, no ir a trabajar, no salir a hacer deporte… todo esto obedece a un mismo objetivo: reducir la curva de afectados.

Los científicos nos han mostrado a través de este gráfico que las epidemias se pueden desarrollar de dos formas. Una de las maneras es la línea roja, que es la que se produce cuando no se toman medidas. Al no haber control ni ganas de frenar los contagios, el virus se expande sin restricciones y consigue infectar a miles de personas en poquísimo tiempo. ¿Qué tiene de malo esto? Pues que la sanidad del país afectado no puede gestionar tantísimos casos a la vez y los servicios sanitarios colapsan. Mucha más gente muere y el estado se queda sin recursos. Es lo que está pasando en lugares como Italia, donde no pueden dar a basto a los enfermos y por eso la tasa de letalidad -número de muertos por cada 100 infectados- del coronavirus es tan alta ahora mismo allí (un 6%, es decir, mueren 6 personas cada 100).

La otra manera es la buena, la que está dibujada en azul, y es la que se produce cuando el Gobierno toma cartas en el asunto. Si se combate la epidemia desde el principio el número de infectados crece hasta un punto sostenible que el sistema sanitario puede manejar, no saturando los hospitales y dejando camas libres al resto de ciudadanos. Esta medida es más drástica a nivel económico y alargada en el tiempo, pero es la que menos muertos deja. En Corea del Sur, país a la vanguardia en la lucha contra esta epidemia, la prevención, las pruebas y el aislamiento de la población ha conseguido que su tasa de letalidad sea bajísima (un 0,6%).

Coronavirus mitos y datos de la enfermedad

Y aquí viene la pregunta: ¿Aplanar la curva hace que el coronavirus sea menos peligroso? Sí, no porque el virus pierda letalidad en sí, sino porque los pacientes graves que llegan al hospital son atendidos por profesionales descansados y con medios efectivos. Por desgracia, si llegan 100 pacientes graves y no hay medios para todos, lo normal es que se priorice por posibilidades de supervivencia, dejando a los peores sin tratamiento.

Y no sólo esto, sino que si en época de pandemia saturamos la sanidad todos los demás enfermos verán como los hospitales no pueden atenderlos. Es decir, aplanando la curva conseguimos camas libres y que ese joven que ha tenido un accidente de moto pueda ser atendido en un hospital e intervenido en el quirófano, salvándole la vida. Como veis, aplanar la curva es clave.

¿Hacer cuarentena es útil?

Es, literalmente, imprescindible. Todos los expertos y voces autorizadas están incidiendo en que la forma más efectiva para terminar con los contagios masivos es la aplicación de la cuarentena. Ya sea voluntaria como impuesta.

El virus tan sólo puede propagarse por el contacto entre humanos, por lo que si no hay contacto el virus muere con nosotros. Y ese es el objetivo número uno ahora mismo.

En un artículo interesantísimo de The Washington Post podemos ver simulaciones de poblaciones en distintos escenarios (sin ningún tipo de controles, un intento de cuarentena, distanciamiento social moderado y distanciamiento social exhaustivo)

El color marrón son los infectados, el color turquesa la población sana y en color lila los recuperados. Como vemos, los modelos más efectivos son el distanciamiento moderado (cuarentena voluntaria) y el distanciamiento exhaustivo (cuarentena obligatoria). Ahora mismo, con las medidas impuestas por el Gobierno de España, nos encontramos en una mezcla de ambos escenarios -ya que se puede salir de casa pero solo por motivos de fuerza mayor y se están controlando las fronteras-, por lo que la estadística y los estudios prevén que los casos disminuyan drásticamente en unas semanas.

Pese a que mucha gente crea que esta medida de aislamiento no es útil porque los casos no dejan de subir pese a estar ya tres días en aislamiento en todo el país, hay que entender que la curva no se aplana de forma repentina y que los casos que se están reportando actualmente vienen de personas que fueron infectadas antes de las medidas y que ahora, cinco o seis días después del contagio, van al hospital porque les han aparecido los síntomas. Es decir que, si bien las medidas de aislamiento son efectivas, aún es pronto para verlas, y que el aumento de infectados corresponde casi en su totalidad a la época pre-cuarentena.

¿Es el virus más peligroso de lo que nos venden?

Estos días no dejo de leer comentarios que apuntan, directamente, a la conspiración. Asegurando que los gobiernos nos están ocultando información y que el coronavirus está matando a miles de personas cada día porque es más mortal de lo que nos aseguran.

Seguramente vosotros también habréis oído el discurso de: “¿si no es tan peligrosos por qué nos iban a obligar a estar en casa e iban a activar el estado de alarma?” Pues bien, esto tiene una respuesta sencilla pero que no es fácil de entender:

Ahora mismo el mundo está combatiendo al coronavirus no por su peligrosidad, sino por su fácil contagio. Es decir, este virus no es especialmente peligroso en términos de mortalidad (el temido Ébola ha tenido una tasa de letalidad por encima del 60% en su último brote en África y el coronavirus tiene un 0,6% en Corea del Sur), sino que su problema viene en que su tasa de reproducción es muy alta (según los datos actuales es entre dos y tres veces más contagiosa que la gripe común).

Y ahí radica el problema. Y es que, si no hacemos todo lo posible por parar la pandemia, ésta puede llegar a infectar a millones de personas en todo el mundo, siendo un auténtico desastre, sobre todo por las pérdidas humanas que esto conllevaría.

Ahora mismo no tenemos vacuna ni medidas efectivas contra este virus, por eso es el momento de la cuarentena y de la emergencia. No podemos olvidar que los más vulnerables (la gente mayor y con patologías previas) corren un gran riesgo y que nuestro trabajo es parar la expansión del virus. Quedarnos en casa está salvando vidas, literalmente.

Antes de irnos de este punto quería arrojar un poco de luz sobre la disparidad de la tasa de letalidad que presenta el coronavirus dependiendo del país del que hablamos. En Corea del Sur hemos dicho que es del 0,6%, mientras que en Italia es de casi el 6% y en España es de un 3%. Y esto, ¿a qué se debe? Pues a que en cada país se está gestionando a los infectados de forma diferente. En Italia y España tan sólo se confirman y contabilizan a los que más graves están (los estados alegan falta de medios para hacer pruebas a todo el mundo), mientras que en Corea se tiene una mejor muestra de los contagiados, por lo que su porcentaje de defunciones es increíblemente inferior al número de sanados.

Muchos investigadores, como el experto en virus Adolfo García-Sastre, aseguran que por cada infectado contabilizado hay entre 5 y 10 personas más con coronavirus que no se registran, pero como estas personas pasan la enfermedad sin mayor problema y no acuden al hospital, no aparecen como contagiados que se curan y, por ende, no aparecen en las estadísticas. Gran parte de la comunidad científica asegura que la tasa letalidad irá bajando conforme vaya pasando el tiempo.

Por último… ¿cuando acabe la cuarentena habrá repunte?

Los datos nos dicen que, si la cuarentena es efectiva y dura al menos un mes, la situación tras encierro será muy favorable para todos. Es lógico que mucha gente crea que estar en casa es postergar lo inevitable, pero si hacemos caso de la lógica y de lo que nos dicen los expertos vemos el sentido de la medida.

Voy a explicarlo: Si 1.000 personas estaban infectadas antes del aislamiento y ahora están en casa 500 de ellas y las otras 500 están guardando la distancia de seguridad y las medidas de higiene cuando salen de casa, pasamos de tener una proyección de 2.000/3.000 casos en apenas unos días a una estimación de 1.000/1.500 contagios. Si a este número le aplicamos la misma cuarentena que antes sufrieron los primeros, vemos cómo ese número se volvería a reducir… y así sucesivamente. De esta forma, el número de contagios tendría una proyección descendente y, el gran porcentaje de los infectados, pasaría la enfermedad en casa debido al aislamiento, por lo que no tendrían la oportunidad de pasar el virus a nadie.

Esta lógica, que es sobre la que se basa la cuarentena, es la única que puede parar un virus con tal potencial de reproducción y que, además, es poco peligroso para la mayoría de la población, ya que en un porcentaje realmente alto los contagiados pueden pasar la enfermedad en casa sin correr ningún peligro, liberando camas y ahorrando medios a los hospitales.

Para cerrar el artículo no quiero perder la oportunidad de recordaros que, quedándonos en casa estamos salvando vidas, salvando a nuestros seres queridos, a nuestros vecinos y a nuestro país. Esto es por el bien de todos, y no hay excusas. Tenemos un reto del que depende nuestro futuro, no podemos fallar. No vamos a fallar.