La Estación Espacial Internacional (EEI) está de reformas, no solo porque todavía están reparando la fuga detectada en agosto, sino porque, además, esta mañana han recibido un cargamento de reabastecimiento que incluye un nuevo váter espacial. El nuevo inodoro de gravedad cero, llamado Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS, por sus siglas en inglés), ha sido diseñado por la NASA, que quiere probarlo en la EEI antes de utilizarlo en la próxima misión a la Luna.

El nuevo váter, que está hecho de titanio y ha costado 23 millones de dólares, es más pequeño, más cómodo y más fácil de utilizar. Mide 71 centímetros y pesa 45 kilos, por lo que es un 40% más ligero y un 65% más pequeño que el inodoro que los astronautas utilizan actualmente. Para ello, una de las novedades es que los ingenieros de la NASA han utilizado una técnica especial de impresión 3D en la fabricación de varias partes. De esta manera, han podido utilizar metales robustos, necesarios para soportar las soluciones ácidas implicadas en el tratamiento de los residuos, y, al mismo tiempo, evitar el exceso de peso.

Además, el UWMS ha sido diseñando teniendo en cuenta las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, por lo que será más ergonómico para las astronautas que los modelos anteriores. Otra de las mejoras es que el nuevo sistema es completamente automático y que el embudo para las aguas menores y el asiento para las mayores pueden usarse de forma simultánea.

Pese a todas estas novedades, en esencia el funcionamiento del UWMS es igual que el de cualquier otro váter espacial. El principio básico es la succión, tanto para la orina como para las heces, que van por circuitos separados. La primera se incorpora al sistema mediante un embudo alargado conectado a una manguera, mientras que para las segundas existe un asiento con sujeciones para los pies y agarraderas. Ambos elementos –embudo y asiento– están conectados a un ventilador que succiona los residuos. En el caso de las aguas menores, el UWMS incorpora una bomba de dosis que permite reciclar la orina y obtener agua potable.

Los astronautas de la EEI ya están preparados para instalar el nuevo váter junto a uno de los inodoros actuales, dentro de un cubículo para garantizar la privacidad. El UWMS se probará durante tres meses y, de funcionar adecuadamente, la NASA instalará una réplica en la nave espacial Orión, encargada de llevar a los astronautas a la Luna en la próxima misión lunar. Su correcto funcionamiento es clave para mantener la salud e higiene de la tripulación.

El UWMS ha llegado a la EEI esta mañana en un cargamento de 3.600 kilos que incluye suministros por valor de más de 10.000 dólares. Tras un primer lanzamiento abortado el jueves a menos de tres minutos de la hora programada por problemas técnicos, el carguero de reabastecimiento Cygnus despegó el viernes por la noche a bordo del cohete Antares, de la empresa aeroespacial Northrop Grumman. Además del váter espacial, Cygnus contiene suministros para la tripulación, repuestos para reparar la fuga y equipo científico para realizar experimentos sin gravedad.

De hecho, esta decimocuarta misión de reabastecimiento incluye incluso una cámara de 360 grados para grabar las caminatas espaciales y diez botellas de un suero antiarrugas de una compañía de cosméticos que ha pagado 128.000 dólares por una sesión de fotos en el espacio. Mientras tanto, en la Tierra la NASA continúa buscando un diseño de váter que los astronautas puedan utilizar en la Luna.