Cuando hablamos de QAnon hablamos de teorías. Teorías de la conspiración, concretamente. Suelen sonar a mentira desde el primer momento y si son muy rocambolescas mejor. Aquí ya os traímos información sobre esta secta hace un par de semana, así que no os debería pillar por sorpresa. Aún así, esta nueva historia es tan irreverente que necesito contárosla.

La teoría comienza por un intento de estafa en Estados Unidos, donde piratas informáticos están mandando mensajes de texto a ciudadanos de diferentes estados con un mensaje que pone que “tienen información sobre una entrega que no se ha realizado y que si quieren saber más deben entrar en el enlace” que viene en adjunto. Este mensaje les llega bajo el sello del Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS), por lo que la gente que los recibe suele caer en la trampa.

[Imagen de un buzón de USPS – Crédito: Unplash]

Pero, ¿por qué digo que es una trampa? Pues porque es phishing, es decir, un intento de engaño que se realiza a través de un mensaje o una página que pretende parecer oficial y que, obviamente, no lo es. Esta práctica suele hacerse tratando de emular la página del banco, de Amazon, de Netflix… y el objetivo es hacer caer el cliente para que éste revele su contraseña/cuenta/número de tarjeta de crédito y así robarle y/o extorsionarle.

Y ahora que sabemos el desencadenante vamos con la teoría, la cual fue descubierta por el medio Insider. La siempre imaginativa gente de QAnon, en su labor por buscar justificaciones absurdas a lo que sucede, decidió extender el rumor de que estos mensajes de texto no es que sean fraudulentos, sino que todo esto venía propiciado por la trata de personas que la propia USPS lleva a cabo en Estados Unidos.

Si echamos la vista atrás fue el 1 de septiembre de este año cuando una usuaria de Instagram, con más de 5.000 seguidores, publicaba una captura de pantalla del mensaje de texto con una leyenda que decía que si se hacía clic en el enlace se le daba a los traficantes acceso a su ubicación. Como la instagramer daba el número de Polaris, una de las ONG detrás de la Línea Nacional de Tráfico Humano, las llamadas se dispararon, convirtiendo el absurdo rumor en un miedo real.

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[Montaje de QAnon y la bandera de EEUU – Creative Commons]

La propia ONG, ante la avalancha, se vio obligada a emitir un comunicado desmintiendo la información: “Manejar una oleada de preocupación por culpa de los los mensajes virales que hay en las redes sociales hace mucho más difícil para nosotros realizar nuestro trabajo, ya que nos ralentiza a la hora de ayudar a las personas que de verdad necesitan nuestra ayuda para llegar a salvo”.

La verdad es que esta teoría de QAnon le llega a USPS en un momento realmente malo, con una crisis real dentro de la empresa en forma de recortes presupuestarios por parte de la administración Trump, y con la mala fama que el presidente se ha empeñado en expandir con sus afirmaciones de que el voto por correo es fraudulento y sensible a amaños. Lo último que le faltaba al Servicio Postal de los Estados Unidos era que, además de todos estos problemas, los ciudadanos pensaran que secuestran personas.