Me llevo preguntando un tiempo ¿cómo ha sido la “desescalada” en un país como China? Gracias a Facebook he podido contar con la inestimable ayuda de Araceli Stubbe, ingeniera biotecnóloga Mexicana que ha vivido la COVID19 y la post-cuarentena en Chengdu, Sichuan (China).

Quiero resaltar una analogía con la que comienza Araceli “¿Recuerdan como viajabamos antes del 11S, antes del ataque a las torres gemelas?, ese suceso hizo que se cambiara la forma de viajar en avión, los controles y medidas que se implantaron”, esto cambiará la manera en la que nos relacionamos…con todo.

El pasado 23 de enero las autoridades sanitarias chinas decretaron el estricto aislamiento de Wuhan, ciudad de más de 11 millones de habitantes, una medida sin precedentes en la historia de la sanidad pública a juicio de Gauden Galea, representante de la OMS en China.

Wuhan ciudad China

En otras ciudades, el control no fue tan estricto, si bien como la toma de temperatura en los pequeños establecimientos y grandes superficies.

Al principio de la epidemia mi familia y yo vimos cómo se empezó a recomendar que nos pusieramos mascarillas para salir a la calle, que nos tomaran la temperatura a la entrada de los centros comerciales y las viviendas, que divulgaran las medidas de prevención de contagios y, por último, que comenzaran a cerrar bares, restaurantes y parques” cuenta Araceli. Las normas eran (y son):

1º Lavarse las manos con agua y jabón 20 segundos mínimo

Evitar tocarse la cara

3º Utilizar mascarillas para entrar a áreas públicas, supermercados, tiendas, empresas, transporte público, etc.

Las calles se volvieron muy silenciosas, con locales cerrados (salvo farmacias o tiendas de alimentación) y sólo comida para llevar en algunos restaurantes. Todos estaban intentando quedarse en sus casas, y muchos estaban con sus familias por el Año Nuevo Chino (este año se celebró el 25 de enero).

Cuando se suponía que deberíamos retomar las actividades, nos notificaron que no regresaríamos a la oficina, para terminar en una cuarentena donde teníamos que reportar a diario nuestro estado de salud y presencia de síntomas como fiebre, tos seca, dificultad respiratoria, dolor muscular y debilidad. Firmamos una carta donde prometíamos decir la verdad por nuestro bien y el de los demás, así como un compromiso de no compartir rumores.”

Para el 30 de enero, en Shenzhen (otra ciudad China), si tenías síntomas un médico acudía a tu domicilio para revisarte y evitar el contagio cruzado en hospitales. Y como curiosidad, los extranjeros podían contar con un traductor médico gratuito.

Araceli vive en Chengdu, a 1.154 km de Wuhan (unas 14 horas en coche), y donde de 16.3 millones de habitantes han tenido menos de 150 casos. “Las provincias como la mía, en donde hay menos casos, sienten la responsabilidad de hacer lo que las otras ciudades más afectadas no pueden.” 

El Gobierno Chino ha tomado medidas sin precedentes en la historia de la salud social y vivirlo en primera persona (aunque no en el “epicentro” que es Hubei) ha sido una experiencia impactante para Araceli. “Aquí los vigilantes están muy comprometidos en revisarte la temperatura y no dejarte salir sin mascarilla. Aunque la OMS dice que no es necesario como prevención en personas no enfermas, en China lo usan porque las tiendas y empresas tienen políticas de no dejarte entrar si no las llevas.” 

Tras dos semanas con reportes positivos y asegurando que no eran un riesgo para los demás, las empresas les hicieron -los aquí llamados- salvoconductos que les permitían salir de las casas para ir trabajar.

Poco a poco fuimos acostumbrándonos a una nueva realidad.Las tiendas, empresas y escuelas cambiaron sus formas de vender, trabajar y enseñar usando más internet. Algunos dueños no están cobrando la renta de los locales que no pueden abrir y los bancos están congelando los pagos de las hipotecas. El gobierno está dando incentivos a empresas para que produzcan el material médico que se necesita para el tratamiento de los casos severos como respiradores o equipos de protección y está la gente como yo, que hace su parte obedeciendo”, nos revela Araceli.

A partir del 29 de febrero pudieron volver a sus puestos de trabajo. Lo primero, medidas de desinfección a la entrada de las oficinas y toma de temperatura. “En el comedor las bulliciosas comidas de principios de enero, se convirtieron en filas calladitas y ordenadas de gente guardando distancia. Ya no nos dan esas deliciosas comidas tipo “buffet”; ahora son noodles para llevar y nos lo comemos lejos unos de otros.”

[Imagen de una trabajadora poniendo su temperatura a la entrada de la oficina]

Repite las medidas de higiene que recomiendan una y otra vez en china: “Lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón, no tocarse la cara, usar mascarilla correctamente”. En los ascensores se pueden encontrar pañuelos o palillos, para tirarlos una vez selecciones el piso al que tienes que ir. 

Otra de las medidas es la desinfección de suelos y paredes cada hora y media. “También me acostumbré a salir con más capas de ropa, porque, para evitar que el aire recircule entre pisos, apagaron el sistema de calentamiento central”.

Recordad que este virus encapsulado, se puede destruir fácilmente de las superficies con alcohol 60% o desinfectantes de cloro (pero cuidado, no ingerirlo por nada del mundo).

12 de marzo, viajando a otros países

Un total de 72 horas de viaje para cruzar China, Japón con parada final México. En este trayecto, Araceli detalla la gran diferencia entre unas culturas y otras. “En el aeropuerto de México ví a un extranjero toser con la boca abierta (en China le hubiera caído el “SWAT” de médicos al instante), y ya en el restaurante vi con horror a una muchacha estornudando limpiándose la nariz con la mano y luego tocando el salero. Esto de estornudar y toser en el codo flexionado debería ya estar muy arraigado a estas alturas)”.

[Imagen tomada por Araceli a la llegada del aeropuerto chino]

Si vemos las imágenes de los controles de China y Japón podemos observar: tres estaciones de revisión médica, cámaras térmicas en múltiples sitios para detectar gente con fiebre, tapetes con desinfectantes, protocolos de cuarentena, aplicaciones de móvil para declarar tus síntomas, muchos médicos y todo el personal con equipo de protección.

La nueva realidad de las calles

Araceli tuvo que pasar una cuarentena tras su regreso de México, por lo que hasta el 16 de abril no pudo volver a las calles. Eso sí, cuando salió se encontró mensajes como este:

“Honorables Doctores y personal sanitario que han enfrentado la guerra contra el virus por nosotros, ¡Ya han trabajado tanto! Permítanos hacerles cortes de pelo gratis por un año!

[Foto tomada por Araceli del cartel de los peluqueros agradecidos]

Todos los comercios y establecimientos de las diferentes ciudades se volcaron en el agradecimiento al personal de seguridad y sanitarios por todo el trabajo que habían realizado. Sin duda, la comunidad china está tremendamente agradecida a sus sanitarios.

Usar mascarillas

Araceli, no sólo nos habló de su situación y vivencias allí, sino que nos hizo el favor de explicar cómo se debe poner una mascarilla según las recomendaciones chinas: 

1. Primero te lavas las manos

2. No tocar la tela nunca, el lado de color va para afuera

3. Te los cuelgas de las orejas.

4. Te aprietas el clip de la nariz

5. Te bajas el cubrebocas como acordeón a la barbilla

Si usas gafas y se te empañan, te lo pusiste mal. Si tienes los lados abiertos, te lo pusiste mal. La solución: ajusta el clip de nariz y los elásticos. En china todos usan mascarillas, no puedes acceder a tu puesto de trabajo sin el y se recomienda el uso de mascarillas N95 para personal de la salud y repartidores que están en contacto con mucha gente durante el día.

En China todo el mundo utiliza las mascarillas para salir a la calle

Los últimos consejos que nos deja Araceli son:

Acuérdense de que sobrevive el que se  mejor adapta. Usar algo es mejor que no usar nada pero tampoco vendan un riñón ni se confíen de mascarillas milagro con nanotecnología y que se cargan electrónicamente. Yo ya pasé por mi curva de aprendizaje y por eso he querido compartir lo que hicimos aquí para alcanzar esta pronta recuperación. Ya que es por ello por lo que estoy sana, tranquila y en calma.”

Queremos darle las gracias desde Rewisor a Araceli, porque sabemos el esfuerzo que ha supuesto para ella la entrevista (hecha en varios días) y ya sabéis, lavaos las manos con agua y jabón durante más de 20 segundos y protegeos los unos a los otros. Ah, y si queréis saber más sobre cómo es la vida en China aquí os dejamos la página de Araceli Stubbe en Facebook.