En esta vida el camino al éxito puede realizarse de muy diferentes formas. Normalmente la fórmula que funciona es el trabajo duro, la constancia y una buena idea. Pero esa es una de las muchas que hay, ya que la suerte o la casualidad son otros métodos totalmente válidos… y mucho menos sacrificados.

Y justo de estos casos vamos a hablar hoy, ya que en los últimos días el éxito de una compañía tecnológica ha ayudado a que otra empresa, de mismo nombre, haya experimentado un crecimiento exponencial. Y lo mejor, que ha sido por equivocación.

Vale, me dejo de ir por las ramas y concreto: estamos hablando de empresas que han aumentado su valor en bolsa gracias a llamarse como otras compañías que estaban en plena explosión de popularidad. Es decir, empresas que han triunfado, solamente, por su nombre.

Imagínate llamarte Brad Pitt y ser actor y que, de repente, tu representante empiece a recibir llamadas de Hollywood para interpretar papeles increíbles en películas multimillonarias porque se creen que eres el guapo y apuesto actor americano. Pues eso mismo ha pasado a lo largo de la historia con empresas tecnológicas en Wall Street.

El último caso está protagonizado por Zoom y Zoom Technologies. La primera empresa es la muy conocida aplicación de videollamadas (y a la cual le hemos dedicado varios artículos en esta casa), y la segunda es una compañía que se dedica a vender soluciones electrónicas en el sector de los smartphones. Las dos son tecnológicas, pero muy distintas entre sí.

[Fuente y gráfico de chartr.co]

Pues bien, gracias a que se llaman prácticamente igual, Zoom Technologies vio que, tras salir en bolsa con muy poca fortuna, con un valor de menos de un centavo la acción, a llegar a costar 6 dólares. Es decir, que la empresa vio como su capitalización bursátil experimentaba una subida de un 1800%.

¿Y por qué sucedió esto? Pues porque los inversores que llamaban para invertir en Zoom se equivocaban y metían su dinero en la empresa que no era. Y, además, como el valor por acción era tan bajo pues invertían aún más dinero.

La cosa es que esto, que podría parecer una anécdota, lo hemos visto en más ocasiones en la historia reciente, y siempre referidas a empresas de tecnologías. Y os vamos a poner dos ejemplos, el Twitter y Snapchat.

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Cuando Twitter salió a bolsa en 2013, los inversores compraron, por error, acciones de Tweeter Home Entertainment (TWTRQ) que en un día aumentó su valor en un 1.500%. Y en 2017, cuando Snapchat (SNAP) se lanzó, el precio de las acciones de Snap Iterative se disparó hasta el 164%.

Así que ya sabéis, si tenéis previsto montar una empresa, echad un ojo a aquellas que parezcan que van a triunfar y copiadles el nombre. Lo mismo es poco ético, pero el dinero no entiende de moral.