Ayer por la noche se estrenó en las televisiones de todo el mundo el último documental sobre la delicada situación de nuestro planeta producido por Leonardo Di Caprio, Before The Flood. La película no puede tener mejor presentación: un tal Martin Scorsese a cargo de la producción ejecutiva, y dirección a manos de Fisher Stevens (Responsable de The Cove, docu imprescindible).

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Es un documental de concienciación basado en “The power of celebrity” que cuenta con la participación de personajes de la talla de Barak Obama, el Papa Francisco, Ban Ki-moon, Bill Clinton, o nuestro adorado Elon Musk, científicos de prestigio, y también personas menos conocidas, que nos ayudan a entender mejor lo crítica que es la situación. Y todas están de acuerdo en una cosa, el barco se va a pique si seguimos por el mismo camino, con los mismos modelos energético y de consumo insostenibles.


La película arranca en el momento en el que Leonardo Di Caprio es nombrado Mensajero de la Paz por las Naciones Unidas, con el famoso discurso que ofreció el actor frente a la asamblea de la ONU, y narra los dos años siguientes en la vida del actor en un viaje por todo el planeta. Por un lado explica algunas de las reflexiones que Leo realizó sobre el clima durante el rodaje de El Renacido, pero sobre todo se centra en diversos viajes que Di Caprio realiza para poder constatar con sus propios ojos la situación real del planeta y así combatir a esas personas que todavía niegan el cambio climático y el calentamientos global. El documental acusa directamente a compañías energéticas y alimenticias de ser los causantes de esta absurda división de opiniones respecto al cambio climático.

A nivel visual es espectacular, incluso aquellos momentos donde podemos ver todo el daño y la contaminación que el ser humano ha provocado en el planeta, el documental no pierde su sentido estético. En la línea de documentales como ‘Una Verdad Incómoda’, o ‘La Hora 11’, la verdad es que entre las imágenes y los datos que ofrece, hay momentos en los que uno no sabe si ponerse a llorar, o directamente cagarse del miedo. La situación es peor de lo imaginable y las previsiones más negativas se habían quedado cortas en cuanto a la velocidad y las consecuencias del calentamiento global. Pero también marca varios objetivos claros y señala posibles caminos para revertir el ciclo que hemos provocado. Es interesante la postura de Obama, que plantea la lucha contra el cambio climático no sólo como una cuestión ecológica y romántica, sino como una cuestión de seguridad nacional.  

 

Lo mejor del documental es que mantiene un tono y un final optimista, afirma que no es demasiado tarde para empezar a actuar. Resulta especialmente impresionante la entrevista al último cinentífico, Michael Freilich, que tiene un cargo curioso: director de ciencia de La Tierra para la NASA. Este hombre está dedicando sus últimos años de vida (tiene cáncer de páncreas con metástasis) a luchar contra el cambio climático, y lo hace desde el optimismo de creer que la situación se puede restituir, y dejar a las futuras generaciones un planeta medianamente habitable, si nos ponemos a trabajar entre todos desde ya mismo.    

Después de la presentación del documental en el Festival de Toronto, y una única semana de pases en la gran pantalla, el estreno global estuvo coordinado por National Geographic. El pase estaba programado para las ocho y media de la tarde en todos los países del mundo donde se emite el canal, aunque algunas televisiones en abierto lo emitieron al finalizar su emisión en la privada. La idea es que el documental tenga una difusión máxima, así que también está disponible en Youtube y otras plataformas, de forma totalmente gratuita. Su versión en inglés acumula ya cerca de 5 millones de reproducciones.

 

Como ves, no tenemos tiempo que perder. ¿Empezamos?