Ordenadores parlantes, teléfonos móviles, libros electrónicos, sensores biométricos, transbordadores espaciales… Muchas predicciones de la ciencia ficción han acabado por convertirse en realidad, pero el futuro no es siempre como lo imaginamos, ¿o sí? Vale que estamos en 2020 y ni las ciudades están llenas de DeLoreans ni la policía patrulla en coches voladores, pero puede que esa entelequia no esté tan lejos de convertirse en realidad. De momento, no está nada mal conformarse con aerotaxis.

Enaire, el gestor de navegación aérea de España, probará taxis voladores en Barcelona y en Santiago de Compostela en 2022, según anunció su director Ángel Luis Arias el martes en el congreso virtual sobre movilidad aérea urbana The future is waiting for us: the new urban air mobility, organizado por el Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España.  “Es necesario llevar la movilidad urbana a la tercera dimensión, al espacio aéreo, y hacerlo de una forma más eficiente y sostenible”, señaló el director del ente público.

Estas pruebas se realizarán en el marco de dos proyectos europeos sobre U-Space y Urban Air Mobility en los que participa Enaire, antigua AENA: CORUS-XUAM y AMU-LED, liderados respectivamente por la organización europea Eurocontrol (European Organisation for the Safety of Air Navigation) y por la multinacional Everis y financiados ambos con los fondos europeos Horizon 2020. El objetivo de estos proyectos es gestionar actividades futuras como los servicios de paquetería con drones y la movilidad de personas en áreas urbanas y periurbanas mediante vehículos voladores, prestando especial atención a los aerotaxis.

Enaire será la encargada de dirigir los ensayos de ambos planes en España, concretamente en Galicia y Cataluña. Los aerotaxis despegarán desde plataformas de gran tamaño y se moverán por espacios abiertos, bien con personas a bordo o bien con muñecos de prueba, según lo que la normativa permita para entonces. De hecho, para que este servicio se convierta en una realidad, la ley tiene que desarrollarse tanto como la tecnología.

La Unión Europea se encuentra en plena reforma de la legislación sobre seguridad aérea. La nueva normativa engloba a los aerotaxis dentro de la misma categoría que los aviones comerciales, helicópteros y drones con mercancía peligrosa, para los que no prevé aprobar una nueva regulación hasta 2023.

En cualquier caso, estas pruebas no serán las primeras que se realicen con aerotaxis en España. Algunas iniciativas privadas, como la de Tecnalia, ya han alzado su vuelo en el espacio aéreo español. El centro de investigación vasco despegó un taxi volador en el Donostia Arena a mediados de julio de 2019. La empresa china EHang, por su parte, firmó en marzo sendos acuerdos de colaboración para poner a volar aerotaxis en Llíria (Valencia) y en Sevilla. Aunque preveía que sus drones biplaza surcaran los cielos este mismo año, todo parece indicar que sus planes tendrán que esperar hasta el año que viene, dadas las circunstancias actuales.

Fuera de nuestro país, las grandes compañías de aviación a nivel mundial también trabajan en prototipos propios de vehículos voladores, como el Boeing NeXt, el coche con alas de Boeing, y el Citybus, el vehículo volador de cuatro plazas de Airbus. Está claro que se trata de un sector en auge, del que las marcas de coches tampoco quieren quedarse fuera. Rolls Royce, Audi, BMW e incluso Uber tienen también proyectos en marcha.

Antes o después los coches voladores –o drones para pasajeros, según la imaginación que se le queira echar– llegarán y lo más probable es que lo hagan en forma de aerotaxis, puesto que su manejo no estará al alcance de cualquiera. De momento por aquí vamos preparando la pista de despegue.