Con la pandemia, ya no nos damos besos. No saludamos con besos ni vemos tantas parejas besarse. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez cómo de universales son los besos? ¿Todas las culturas consideran ese roce en los labios como algo romántico? Con la importancia que le damos en nuestra sociedad actual es normal que no te lo hayas preguntado. Yo no lo hice hasta qué vi un tuit que hablaba sobre ello.

Hay algunos besos que son más universales que otros. Por ejemplo, aquellos que dan los padres a sus hijos sí se llegan a considerar como más universales. Irenaus Eibl Eibesfeldt, de hecho, asume que estos “besos derivan de la premasticación” (dar a los niños la comida que ha sido previamente masticada, como hacen los pájaros con sus crías).

Con respecto a otros tipos de besos, ya la cosa cambia. Hay algunas especies de monos (como los chimpancés o los bonobos) que se dan besos con la boca abierta y con lengua. Y hay algunas culturas humanas que eso lo consideran simplemente asqueroso.

Los besos románticos no son universales

Así que no. No todas las culturas consideran el roce entre labios como algo posiblemente romántico. William R. Jankowiak, Shelly L. Volsche y Justin R. García estuvieron investigando sobre ello y publicaron su informe “Is the Romantic–Sexual Kiss a Near Human Universal?” en 2015. Estudiaron 168 culturas y descubrieron que los besos romántico-sexuales solamente aparecían en el 46% de ellas. Es decir, solamente 77 culturas ven el contacto entre labios como algo que se puede considerar romántico.

Oriente Medio, Asia y Europa son las zonas donde hay más culturas que ven los besos como románticos. Los antropólogos estudiaron 10 culturas distintas en Oriente Medio y en las 10 se consideraba al beso como un tipo de gesto romántico. El 73% de las culturas analizadas en Asia y el 70% europeas también ven los besos como románticos.

Hay diferentes razones por las que este estudio dice que existen 91 culturas donde no hay presencia de besos románticos. Puede ser porque los expertos a los que cuestionaron los autores no hubieran visto nunca ese tipo de gestos o nunca hubieran preguntado a los locales sobre los besos románticos (pero sí de otro tipo). Como última opción, esas culturas concretas ven los besos como algo tabú o repugnantes.

¿Y por qué hemos adoptado este gesto?

Una vez que ya sabemos que los besos románticos no son universales llegamos a la pregunta de cómo hemos llegado a adoptar este tipo de gestos, contactos entre labios, tal vez entre lenguas, como algo romántico.

Si bien es cierto que los chimpancés y los bonobos se besan en la boca, estos besos tampoco son románticos. Los chimpancés pueden besarse para reconciliarse; los bonobos, en general, son altamente sexuales, pero sus besos no son románticos.

En el mismo estudio de Jankowiak, Volsche y García, teorizan que los besos románticos podrían estar más relacionados con culturas socialmente complejas (que no avanzadas). Estas culturas son aquellas donde hay una gran población, que están divididas en diferentes clases o estratos y que tienen un poder político centralizado.

Según el estudio, los besos románticos estarían asociados con aquellas culturas donde hay higiene bucal (bastante importante para un buen beso) o donde existen clases de élite que valoran “el autocontrol en el afecto y las exhibiciones emocionales”.

¿Y para qué sirven los besos románticos?

Aparte de que lo que te pueda gustar besar a tu pareja, los besos son también muy beneficiosos para la salud: reducen el estrés y los dolores de cabeza, aumentan tu autoestima, queman calorías, hacen que tu cerebro produzca hormonas como la oxitocina o la dopamina… Vamos, que siempre que no te contagies de ninguna enfermedad y que el beso fuera consentido, la experiencia probablemente sea positiva.

Además, nos ayudan a comprobar la compatibilidad que podemos tener con nuestras posibles futuras parejas. Algunos animales pueden olisquearse, algunos humanos se besan en la boca.

De hecho, en un estudio de Rafael Wlodarski y Robin Dunbar descubrieron que si una persona pensaba que otra era buena besando, era más probable que la calificase como más atractiva o que tuviera más ganas de ir a una cita con esa persona de las que tendría con otra que considerase mala besadora.

En este estudio participaron 244 hombres y 480 mujeres, y se les mostró fotos y un pequeño párrafo introductorio de cuatro personas pertenecientes al género que los voluntarios habían dicho que se sentían atraídos. Los autores se encontraron con que los hombres, en general, eran más propensos a calificar como atractivas a las personas de sus fotos. También estaban más dispuestos a tener una cita, sexo casual o una relación de larga duración que las mujeres. Ellas, por otra parte, consideraban más importante que ellos la habilidad que sus posibles parejas pudieran tener besando, sobre todo cuando eran preguntadas si tendrían encuentros sexuales casuales con las personas de sus fotos o no.

Los besos volverán. Ahora que hay un mayor porcentaje de personas vacunadas, los políticos debaten sobre quiénes deberían llevar mascarilla y durante cuánto tiempo. Además, con el buen tiempo, es más probable que se vean más parejas besándose en la calle. De hecho, hay hasta expertos que creen que podríamos estar cerca de unos nuevos Locos Años 20 llenos de desenfreno sexual. Los besos pueden ser muy beneficiosos para nuestra salud, pero, aún así, no deberías pensar que son un gusto universal, por mucho que nos digan las películas.