Nadie duda del valor de la Mona Lisa, de un Van Gogh, de un Velázquez… Todos sabemos que los cuadros son únicos y, por muchas copias que haya en la red, eso no quiere decir que estas obras vayan a perder valor. Esto es algo a lo que siempre se han tenido que enfrentar las obras de arte digitales: las canciones son pirateadas, los dibujos pueden ser robados con capturas de pantalla. ¿Cómo se le puede poner valor a algo que es tan fácilmente duplicado? Pues con los NFT (Non-Fungible Tokens o Tokens No Fungibles) es posible y los precios que alcanzan no están hechos para todos los bolsillos.

[Después de la publicación de este artículo han salido a la luz diferentes casos de robo de obras de arte usando los propios NFT, más información al final]

¿Qué son los NFT?

Se podrían definir sencillamente como certificados de autenticidad y propiedad. Un sello que, básicamente, indica que una obra online es tuya. Puede haber muchas, muchas copias, pero la original te pertenece a ti.

La parte “no fungible” hace referencia al hecho de que no hay dos iguales. Las cosas fungibles son cosas que se pueden intercambiar. Tú puedes intercambiar un billete de 50 euros por varios de 10 porque son fungibles y tienen el mismo valor. Un token no fungible (un cuadro, una canción, un vídeo) puede ser intercambiado por otro, pero no hay otro token como tu token. Aun así, puede haber varias copias de un mismo coleccionable: por ejemplo, varias personas podrían comprar un NFT de una canción.

Piensa en una entrada de teatro: cada persona tiene una entrada donde se indica a quién pertenece, cuándo pueden ir, su butaca… Solo esas personas pueden asistir al pase. Grabar la obra y difundirla por internet no implicaría haber ido a dicho teatro y, mucho menos, tener una entrada. Dependiendo de cuantas entradas haya, el NFT puede ser más o menos único, pero sigue siendo cierto que solamente pertenece a un selecto grupo de gente.

Las compras de los NFT se quedan guardadas en una base de datos conocida como blockchain donde se indica esta transacción, pero también transacciones anteriores y posteriores. Así que no hay peros que valgan, la obra de arte con la que vaya el token le perteneció a alguien, ahora te pertenece a ti y tú se lo puedes vender a otra persona. Aunque la obra de la que hablemos sea un vídeo de 10 segundos que ya haya dado varias vueltas por la web.

De CryptoKitties a Christie’s

Al igual que todo se puede comprar, todo se puede vender con un NFT. Este boom no es reciente, pero ahora nos hemos dado cuenta de hasta dónde pueden llegar. Todo empezó con CryptoKitties en 2017, un juego donde se pueden comprar gatitos digitales con bitcoins (esto es algo que se nos ha olvidado explicar, todas estas transacciones se suelen realizar con criptomonedas).

Imágenes de ocho NFT
Ocho imágenes de dibujos de gatos distintos, todos están sentados mirando hacia delante. 
El primero es naranja con manchas marrones, está algo despeinado. El fondo marrón claro. 
El segundo es negro. Las patas, orejas y la punta del rabo son blancos. Está sonriendo y tiene tupé. El fondo es grisáceo. 
El tercero es blanco con manchas azules. Tiene las mejillas sonrosadas y está rodeada de nieve. El fondo es azulado. 
El cuarto es azul con estrellas blancas y rosas. Tiene pestañas largas y cara burlona. El fondo es rosáceo. 
 En una segunda fila. 
El quinto es rojo y negro, a rayas. Tiene cuernos rojos de demonio. Esta serio, casi enfadado. El fondo es naranja. 
El sexto es verde con manchas verde oscuro. Tiene alas verdes. Las cejas están alzadas. El fondo es verde claro. 
El séptimo parece ser una gata. Es gris con ojos morados. Las manchas amarillas y rosas parecen como si fueran ropa y corona. El fondo es anaranjado y hay estrellitas amarillas a su alrededor.
El octavo es un gato morado asustadizo. Tiene manchas moradas y amarillas que también hacen de ropa y corona. Tiene un aire místico , pero él parece asustado. Detrás de él, el fondo verde se abre y se puede ver un cielo nocturno y estrellas a lo lejos.
[CryptoKitties: ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por una de estas imágenes?]

Cada criptogatito es único, se pueden coleccionar e intercambiar. Imagínate cambiar cromos de La Liga de una forma más de élite, como si también estuvieras intercambiando a los mismos jugadores. El intercambio de estos cromos de gatitos fue tan feroz que las transacciones en Ethereum se ralentizaron.

Y hablando de gatitos, Nyan Cat también ha sido vendido como NFT. Este meme que lleva con nosotros años fue puesto el otro día a subasta por su creador, Chris Torres. Ahora un usuario identificado únicamente por su numero de cartera bitcoin puede presumir que pagó unos 300 000 ethers (unos 480 000 dólares) por decir que su Nyan Cat es el Nyan Cat de verdad.

Sin embargo, según Reuters, el mercado empezó a subir con el lanzamiento de la página web Top Shot de la NBA, donde se pueden comprar clips famosos de jugadas impactantes. ¿Te imaginas ser el dueño del gol de Iniesta en el Mundial? Todos, todos, los demás vídeos que hay en internet serían una copia; el tuyo sería el importante. Pues eso han hecho en Top Shop: puedes coleccionar momentos. Y momentos de todo tipo, los hay hasta por 9 dólares.

¿Y por qué este precio tan barato si has dicho que pueden ser realmente caros? Porque pueden ser intercambiados y revendidos. Imagínate que comprar una canasta no muy especial de un jugador novato (pero que tú sabes que va a llegar muy lejos). Ahora, a lo mejor, ese momento no vale mucho; pero con el tiempo podrás subastarlo y que la gente puje por él por mucho, mucho dinero. Un mate de LeBron James fue adquirido por 208 000 dólares el pasado 22 de febrero. Y no es el vídeo con NFT más caro de todo internet.

Crossroads, del artista Beeple (Mike Winkelmann) es un vídeo tranquilito, de unos 11 segundos. Gente caminando, música calmada, colores pastel bastante saturados. Al fondo se encuentra un muñeco gigante de Donald Trump tirado en el suelo. Tiene varias pintadas como “perdedor”. El pájaro de Twitter se posa sobre él y aparece un bocadillo con el emoji de payaso. Ya está, eso es todo. Este vídeo lo compró Pablo Rodríguez Fraile (un español que vive en Miami) por 67.000 dólares. Lo ha vendido por 6’6 millones de dólares.

Imagen de un NFT
Un gran collage lleno de multitud y multitud de fotos, ninguna se aprecia lo suficientemente bien ya que todas tienen un tamaño mínimo.
[Everydays: The First 5000 days]

Los NFT alcanzan tanto dinero que Christie’s, una famosa casa de subastas inglesa, tiene ahora en el escaparate su primera obra de arte con NFT: Everydays: The First 5000 days. Un collage de 5000 fotos del mismo autor que el vídeo que acabáis de ver, Beeple. La subasta empezó el día 25 de febrero por 100$ y cerrará el 11 de marzo. La puja, actualmente se encuentra en unos 3 250 000 dólares. Con este cuadro, Christie’s se convierte en la primera gran casa de subastas en ofrecer un archivo únicamente digital (el ganador recibirá un jpg con su correspondiente NFT) y en aceptar criptomonedas como forma de pago (concretamente, ether).

Y en España también

Los NFT no existen solamente en el mundo anglosajón. Están llegando poco a poco a España. Otra vez más es el nuevo single de Raúl Santos. El NFT (la canción con su portada) se puede comprar a través de OpenSea por 0’1 ethers (162 dólares). Roty, CEO de TZOOTZ RESEARCH, el sello que saca este single, cuenta que lleva desde 2017 “con Blockchain y cryptomonedas, así que en cuento vi la posibilidad de encriptar los posibles lanzamientos, no me lo pensé dos veces”.

Es posible que te preguntes quién querría pagar este dinero por algo que ya se encuentra en YouTube, pero Roty recuerda que, lo importante, es el subjetivo “valor emocional” dado que “un fan de un artista concreto querrá tenerlo a modo de memorabilia, como con los cromos de béisbol de 1960, que pueden llegar a alcanzar precios astronómicos”.

Dentro del mundo del arte está Boldtron. Él crea imágenes increíbles con 3D y RV. Lleva ya un tiempo siguiendo a otros artistas que también están lanzando sus obras con estos tokens no fungibles, pero esta semana se estrenará él mismo en este mundillo. Al principio no entendía muy bien cuál era la conexión entre ambos mundos, pero ha terminado viendo que los NFT suponen una oportunidad debido a su descentralización inherente.

Algunos también se están preguntando si esto no es ir demasiado lejos y se preguntan por qué es tan importante que una obra de arte esté firmada, lleve ese sello de autenticidad. Blake Gopnik escribió una biografía de Andy Warhol y explica que este artista invitaba a la gente a su estudio para que él pudiera certificar las obras con su firma. Gopnik explica que muchas de las obras de Warhol pueden estar sin firmar, pero las que interesan a los coleccionistas son las que están, precisamente, firmadas. ¿Qué es más importante? ¿La obra, el sello de certificación o todo a la vez?

[Actualización] Robo de arte

A los pocos días de la publicación de este artículo, los NFT se han hecho polémicos en la comunidad artística. A pesar de que, en un principio, se podría haber pensado de los NFT como una forma de luchar contra la piratería, se está usando esta misma tecnología para piratear el arte digital.

El día 3 de marzo (algo antes de la publicación de la primera edición de este artículo) la cuenta de Twitter del grupo de rap Wu-Tang Clan preguntó que a quién le gustaban los NFT (tuit original eliminado). Como se denunció días después, cogieron el arte de Kevin Alexander (varios miembros del propio grupo musical con estilo shaolin), pixelaron y animaron la imagen y la vendieron como NFT. Todo ello sin el consentimiento del artista, por supuesto.

Kevin Alexander decidió convertir en NFT la imagen original para luchar contra el robo de su arte. El perfil de Wu-Tang Clan en Rarible está, de momento, inaccesible. Sin embargo, parece ser que no le será tan fácil al artista recuperar los derechos sobre su imagen, dado que también se puede comprar en otras plataformas de arte NFT como puede ser Open Sea.

Sin embargo, este no ha sido el único caso de robo de arte usando NFT. Se han creado bots en Twitter que tienen la función de convertir en NFT los tuits en los que se les menciona. Denuncian desde varias cuentas que, si estos tuits contienen arte como puede ser un dibujo, ese arte también es convertido a NFT. Por supuesto, los tokens (y el valor que se consiguiera con la venta) no irían para el artista, se los quedaría la persona que utilizado el bot. Para ello, a la vez que se cita la cuenta (en una respuesta al tuit que se desea tokenizar), se añade el número de criptocartera.

Los artistas han empezado a denunciarlo para que no le pase a más gente. Una vez que se ha tokenizado el tuit, poco pueden hacer: se indica desde la propia página que denuncien el tuit en concreto y que bloqueen al bot para que este no pueda acceder a más contenidos del artista. ¿Pero es eso suficiente? Además, se advierte de que podrían aparecer más bots como este.