Si hace unos meses descubríamos que la Luna, a priori sin agua ni oxígeno, se está oxidando, ahora un estudio publicado el jueves en la revista Science revela que Marte, ese árido planeta rojizo, lleva miles de millones de años perdiendo agua. El escaso vapor de agua se escapa de la tenue atmósfera marciana hacia el espacio.

La superficie del planeta rojo, por la que discurrieron ríos, lagos y mares, atestigua que un día Marte fue un planeta húmedo con abundante agua líquida. Sin embargo, actualmente la baja presión atmosférica –unas 100 veces inferior a la de la Tierra- impide la existencia de agua en estado líquido. El vapor, por su parte, es escaso. Solo el hielo se acumula en los dos casquetes polares. ¿Qué ha pasado con el agua de Marte?

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Investigadores de la Universidades de Arizona, de la de Maryland y del Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA han descubierto que la atmósfera interior marciana no retiene el vapor de agua. En su lugar, este asciende hasta la atmósfera superior gracias a las tormentas de polvo. Ahí reacciona con los iones atmosféricos y se convierte en hidrógeno atómico, que escapa al espacio. Es así como Marte ha ido lentamente perdiendo su agua a través de un proceso que continúa actualmente.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo, liderado por Shane Stone, ha utilizado datos facilitados por la sonda MAVEM (Mars Atmosphere and Volatile EvolutioN), lanzada por la NASA en 2013 –y con combustible hasta al menos 2030– para estudiar precisamente la desaparición del agua y de otros componentes de la atmósfera marciana. Su espectrómetro de masas NGIMS (Neutral Gas and IonMass Spectrometer) separa las moléculas y los iones de las muestras recogidas según su peso, lo que permite analizar la composición.

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Las evidencias demuestran que el agua es mucho más abundante en la atmósfera superior de Marte de lo que se creía. Sin embargo, su cantidad depende de la estación del año. En el verano austral es cuando su presencia alcanza el nivel máximo, debido al aumento de las tormentas de polvo tanto regionales como globales. Esas tormentas provocan un mayor calentamiento de la atmósfera, lo cual evita que la higropausa –capa fría de la atmósfera donde se condensa el gas en líquido y se forman nubes– retenga el agua, que pasa a la atmósfera superior.

Este hallazgo puede ser fundamental para entender la evolución del clima marciano desde su estado cálido y húmedo original hasta el frío y seco actual. Marte lleva miles de millones de años perdiendo agua y lo seguirá haciendo. Eso sí, a un ritmo muy lento.