Mascarillas, gel hidroalcohólico y mamparas, tres elementos imprescindibles en la nueva (a)normalidad. A cualquiera puede resultarle tedioso acostumbrarse a ellos, pero para las personas con discapacidad suponen más que un simple incordio: son una auténtica barrera, de ahí que la Fundación ONCE haya apostado por acuñar la expresión “Barrerismo COVID”.

Para concienciar sobre las dificultades que la nueva normalidad ha añadido al día a día de las personas con discapacidad, la Fundación ONCE ha recuperado su serie “ON Fologüers”. Dos de sus protagonistas son Amaia y Toni, personajes con discapacidad auditiva. En uno de los nuevos capítulos dedicados al “Barrerismo COVID”, la pareja vive un embarazoso malentendido con una amiga debido a que la mascarilla les complica la comunicación.

Amaia y Toni no son unos simples dibujos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay un millón y medio de personas que, como ellos, tienen una discapacidad auditiva. Para la mayoría de ellas la lectura de los labios y la expresión facial es vital para poder comunicarse, pero las mascarillas representan un obstáculo.

Aunque no son una solución mágica y aun así sería necesario aumentar el número de intérpretes de signos y la subtitulación, las mascarillas transparentes son un recurso útil para salvar esta barrera. Además, al dejar visible la cara, contribuyen a normalizar las relaciones sociales de la población en general.

Por ello, desde que el uso de las mascarillas es obligatorio no han dejado de surgir, dentro y fuera de nuestras fronteras, iniciativas orientadas a facilitar la comunicación de las personas con discapacidad auditiva en la nueva normalidad. La ONG guatemalteca Somos Círculo y el instituto belga Real Woluwe, por ejemplo, han desarrollado sendas mascarillas de tela con una parte transparente en el centro.

Sin irnos tan lejos, la organización vasca Euskal Gorrak trabaja desde hace varias semanas para conseguir un modelo de mascarilla homologado que cuente con la aprobación de la Agencia Española del Medicamento. El primer ministro de Gibraltar, Fabián Picardo, lució una mascarilla transparente en su encuentro con la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, el pasado 23 de julio.

El Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares (Ávila), por su parte, ha donado más de 2.000 mascarillas de este tipo a vecinos, asociaciones, gabinetes de logopedia y hospitales y en Sagunto (Valencia) ya se organizan rutas turísticas inclusivas con mascarillas transparentes.

Sin embargo, la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS) advierte sobre la importancia de que estas mascarillas cumplan con los requisitos de seguridad y recuerda que se debe prestar atención a los materiales utilizados –ni el plástico ni determinados tipos de acetato están autorizados–. No se trata de simples pantallas trasparentes, sino de mascarillas.

Más allá de todas estas iniciativas sociales, también han surgido proyectos innovadores para poner la tecnología al servicio de estas nuevas necesidades. Es así como han nacido las primeras mascarillas transparentes e inteligentes, aunque algunas están todavía en fase de desarrollo y no cuentan con homologación por el momento. Las de Weetbe , Cliu, Leaf Mask, Civility y Xiaomi son solo algunos ejemplos.

Weetbe mask osaka

https://twitter.com/weetbe/status/1293509711623528449

Weetbe mask osaka es un proyecto de mascarilla trasparente inteligente diseñado por tres jóvenes vascos y todavía en desarrollo. Su objetivo es crear una mascarilla cómoda, segura y respetuosa con el medio ambiente que lleve incorporado un sistema de ventilación para “eliminar la sensación de ahogo”.

Cliu

Cliu es una mascarilla inclusiva, sostenible e inteligente creada en Palermo, con la participación del español Álvaro González Romero-Domínguez. Es capaz de desinfectarse sola y de medir la calidad del aire, gracias a la tecnología que lleva incorporada. No solo es reutilizable, sino que además está fabricada con materiales sostenibles y parte de los beneficios serán destinados a colocar barreras para bloquear los plásticos en el río Arno (Toscana). Sin embargo, sus filtros de carbón activo todavía no han sido probados frente al SARS-CoV-2.

Leaf Mask

[Fuente: Leaf Mask]

Leaf Mask ha sido la primera mascarilla transparente homologada por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA). Está equipada con un filtro HEPA N99+, que tiene una duración de un mes. Además, según el modelo, incluye también un revestimiento antimicrobiano e hidrófobo y un filtro de carbón activo como protección extra. Su precio oscila entre 49 y 199 dólares.

Civility

[Fuente: Leaf Mask]

En la misma línea, la mascarilla francesa Civility consta de dos filtros que cumplen con la normativa EN 14683 / ASTM F2100-19, es decir, capaces de filtrar el 98% de los virus y bacterias presentes en el aire. Es ajustable y ligera y sus filtros son recambiables. Está disponible en varios colores y su precio oscila entre los 25 y los 150 euros.