Después de ser la IP de más éxito de la historia (recordad que ha superado los 200 millones de copias vendidas), “Minecraft” se atreve con un nuevo juego, con otro corte y de otro género, pero con el lore y la estética inconfundible del juego que creó Markus Persson hace ya más de 10 años.

Hablamos, obviamente, de “Minecraft Dungeons”, un juego de mazmorras en los que no hay construcción, sólo combates. El juego se lanza hoy al mercado y nosotros en Rewisor llevamos desde la semana pasada con él. Así que, sin más dilación, vamos con su análisis:

¿Un Minecraft sin construcción?

Es muy difícil separar la idea de Minecraft de la mecánica de construir. Para toda una generación (y para más de 200 millones de jugadores), este juego consiste en romper y en poner bloques. La imaginación es el límite y las posibilidades casi infinitas. Por eso el anuncio de “Minecraft Dungeons” llamó tanto la atención.

En mi caso, que nunca he llegado a darle la oportunidad que se merecía el juego de Mojang AB, este lanzamiento era una ventana de oportunidad para introducirme en un universo enorme de una forma mucho más familiar y afín a mis gustos. “Minecraft Dungeons” es, desde su primer anuncio, un Diablo clásico pero con estética Minecraft.

O lo que es lo mismo, es un juego de la saga pero con una planteamiento radicalmente distinto, perfecto para pescar en ese caladero de jugadores que, como yo, aún no se había animado a entrar en el universo Minecraft.

Mazmorras, armas y equipamiento

“Minecraft Dungeons”, para quien no sepa ubicarlo, es como un Diablo pero con la estética clásica de Minecraft. Cualquier jugador de Diablo al llegar a este título reconocerá las mecánicas a los pocos segundos y cualquier jugador de Minecraft se verá cómodo en un entorno tan familiar. En ese sentido, la gente de Mojang lo ha hecho realmente bien.

El juego es un hack and slash que se sostiene en las subidas de nivel del personaje y en el equipamiento. Si bien al principio te divierte golpear a los esqueletos y tirarle flechas a los Enderman, lo que te acaba metiendo en el juego es el seguir jugando para conseguir la mejor espada.

Conforme matamos subimos niveles y los enemigos nos van soltando cada vez mejores armas y armaduras por lo que, como si del Diablo se tratase, la sensación de ser cada vez más poderoso es lo que se convierte en el motor del juego.

Un mundo pequeño sin mucha variedad

Con una aldea donde sentirnos seguros y descansar -con su herrero y su vendedor ambulante, como buen poblado medieval-, los jugadores tienen un gran mapa donde poder elegir las misiones que quiere realizar a lo largo del mundo.

En ese mapa podemos ver todas las aventuras que hay disponibles y elegir el nivel de dificultad de la aventura, ya que el juego intenta adaptarse al jugador. Y porque no es lo mismo jugar solo que con otros tres amigos (detalle importante que el juego tiene cooperativo local y online hasta con cuatro jugadores). Por supuesto, cuanto mayor es el nivel elegido mejores son las armas que nos sueltan los enemigos.

El problema de esto es que, al poco de estar jugando, podemos ver las costuras al juego. Apenas hay variedad en las armas y en las armaduras, los enemigos son siempre los mismos, casi todas las mazmorras tienen el mismo aspecto y la cantidad de objetos y habilidades es escasa. Si jugáis unas 3 horas es posible que no os quede nada nuevo por ver. Y si sois buenos o jugáis en fácil el título se puede terminar en 5 horas.

Si bien su planteamiento, como buen Diablo, es que el jugador rejuegue muchas veces las misiones para ir subiendo la dificultad en cada vuelta, a mi juicio le falta profundidad para que los jugadores se lo planteen. Eso sí, no quiero ser categórico aquí ya que “Minecraft Dungeons” está aún en construcción y parece que pronto tendrá una hoja de ruta donde se anunciarán todas las nuevas misiones y expansiones que están por llegar.

Un título para los más pequeños de la casa

Si me pongo en la piel de un jugador al que le gusta este género y que viene de jugar a otros títulos, Minecraft Dungeons se me queda corto a las dos horas de jugar. Eso es innegable. Es muy básico, sencillo y poco estimulante (los mejores ratos los he pasado jugando con amigos, pero eso no sé si es mérito del juego o de mis compañeros de partida).

Pero si me pongo la piel de un niño al que le gusta el universo “Minecraft” creo que llegar al Dungeons puede ser muy divertido y desafiante, y una puerta de entrada a un género poco conocido o, más bien, poco relevante para las nuevas generaciones de jugadores.

Si desde Mojang trabajan bien y al juego le van dando el contenido que se le intuye, “Minecraft Dungeons” puede convertirse en un título recomendable para los más pequeños de la casa y para aquellos que jamás tocaron un Diablo pero a los que el género siempre les ha interesado. Recordad que el título está en Xbox One y en Windows 10.