De vez en cuando a la Luna le sale compañía y algún asteroide se queda orbitando alrededor de la Tierra durante algún tiempo. A estos satélites naturales temporales se les cataloga como miniluna. A mediados de febrero, por ejemplo, se descubrió la bautizada como 2020 CD3, que podría haber sido capturada por la gravedad terrestre hace más de dos años. Ahora, un nuevo objeto está a punto de entrar en la órbita terrestre, pero podía no ser lo que parece.

Varios investigadores del Observatorio de Halekala (Hawái) detectaron hace un mes un pequeño objeto que se aproximaba a la Tierra. Por su cercanía a nuestro planeta, el cuerpo celeste fue clasificado como un asteroide Apolo y recibió el nombre de 2020 SO. Sin embargo, al observar la velocidad y la órbita del objeto, han saltado las dudas acerca de su naturaleza: podría tratarse de un trozo de basura espacial de hace más de 50 años.

“Sospecho que este recién descubierto objeto 2020 SO es un viejo cohete impulsor, porque está siguiendo una órbita alrededor del Sol que es extremadamente similar a la de la Tierra,casi circular, en el mismo plano, y sólo ligeramente más lejos del Sol en su punto más lejano”, ha explicado a CNN Paul Chodas, director del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA.

Según el CNEOS, este objeto de entre 5,8 y 13 metros podría pertenecer concretamente a una etapa del cohete que impulsó la nave Surveyor 2, lanzada al espacio el 20 de septiembre de 1966. Aquella misión de la NASA pretendía aterrizar sobre la superficie de la Luna, algo que nunca llegó a suceder. Pese al exitoso lanzamiento, uno de los propulsores falló y la nave acabó estrellándose contra la superficie lunar. Al cohete impulsor se le perdió la pista después de sobrepasar la Luna y entrar en órbita cerca del Sol.

[ El asteroide 2020 SO en el simulador del sistema solar ]

Para comprobar esta hipótesis, habrá que esperar a que el objeto se acerque un poco más a la Tierra. Entonces se podrán observar su reflectividad y su tamaño para verificar si es artificial. De tratarse efectivamente de un trozo de basura espacial, su densidad, deducible a partir de su trayectoria, sería mucho menor que la de una roca celeste. Asimismo, gracias a la reflectividad podemos descubrir si está recubierto de pintura o no.

La expectación está garantizada. Si resulta ser un asteroide, la sorpresa será mayúscula y si, por el contrario, se trata de basura espacial, su estudio podría arrojar nuevos datos sobre el comportamiento de los materiales en el espacio. En cualquier caso, natural o artificial, el misterioso objeto -o miniluna- orbitará alrededor de la Tierra desde finales de este mes hasta mayo de 2021, aproximadamente, para después seguir vagando por el espacio exterior.