En esta casa se habla mucho de Apple, vosotros lo sabéis. Nos gustan sus productos, sus diseños y su concepto de marca. Bueno, no nos gusta a todos, pero sí a la gran mayoría en este revista (sobre todo a Pablo Bautista), y eso es lo que tiene la compañía de la manzana, que polariza. Apple hace un gran trabajo en casi todo… porque tienes sus sombras, como todos, sólo que las suyas son muy oscuras y si no que se lo digan al departamento de legal de la compañía.

Si a principios de año la empresa de Tim Cook tuvo que aceptar en tribunales que ralentizó varios modelos de iPhone, ahora la Organización de Consumidores (OCU), junto a otras asociaciones europeas, se ha puesto de acuerdo para llevar a juicio a Apple por obsolescencia programada, la práctica más infame de la industria.

[Crédito: Unplash]

Como informa Europa Press, la futura demanda por obsolescencia programada de estas organizaciones va motivada por toda la gama de iPhone 6, ya que estos smartphones han sufrido un descenso del rendimiento de forma artificial.

Tal y como leemos en la nota “la organización considera probado que Apple actualizó el software en los diferentes modelos de iPhone 6 para enmascarar los problemas de rendimiento de sus baterías, sabiendo que esto causaría que los teléfonos se ralentizaran y perdieran rendimiento”.

Esta práctica tenía como objetivo que los usuarios de los iPhone 6 sintieran que sus teléfonos se habían quedado obsoletos porque iban más lentos de lo normal, empujando así a sus usuarios a cambiar sus smartphones por modelos más modernos.

[Imagen del iPhone 6, el teléfono de la discordia – Crédito: Unplash]

Eso sí, la vía legal que ha tomado las distintas asociaciones se ha dado tras intentar solucionar el problema de forma amistosa (a través de la plataforma Euroconsumers), pero Apple no puso mucho de su parte. Tal y como explican en la acción legal, los usuarios de Bélgica, Italia, España y Portugal “merecen ser tratados con el mismo respeto y justicia que los estadounidenses”.

Y con esta ya van las incontables veces que la compañía de la manzana se enfrenta judicialmente a organismos y asociaciones por practicar acciones empresariales que no son, para nada, legales. En esta guerra sucia de Apple y la obsolescencia programada lo único que nos queda es entrar con las armas que tenemos: la legalidad y nuestros derechos.