Cuando en 2011 despuntó la moda del selfie, se formó un debate a su alrededor. Sobre cómo el autorretrato alimenta el ego y cómo afecta a la percepción de la belleza y de uno mismo. Curiosamente, muchos de estos debates se centraron en la mujer como sujeto y objeto del retrato. Dentro del feminismo, se ha discutido sobre la libertad femenina a la hora de autorretratarse y exponerse. Con ello, también llegó el discurso alarmista sobre los peligros de subir una foto a las redes sociales, así como campañas de concienciación sobre un uso responsable de la tecnología. El debate sobre la libertad sexual femenina y la exposición pública de la imagen ha vuelto a las redes sociales gracias al fenómeno de OnlyFans.

La mujer como víctima y responsable de agresiones sexuales

Cuando la publicación de autorretratos se hizo popular, recuerdo con incomodidad un anuncio en el que aparecía una adolescente que recibía comentarios obscenos por parte de adultos: un hombre en la parada del autobús intenta acariciarla mientras asegura conocerla, un camarero le confiesa “al natural me gustas más”, e incluso un trabajador del instituto le hace un comentario lascivo sobre cómo había soñado con ella. El motivo de esta incómoda fama venía por una sensual foto que la chica había publicado, con la seguida advertencia de que “en Internet, tu imagen es de todos”.

[Bella Thorne en OnlyFans, el mayor escándalo de la plataforma]

Tiempo después, la discusión sobre la libertad sexual llegó con la popularización del sexting: el intercambio de mensajes eróticos a través de un servicio de mensajería. Un anuncio de Orange mostraba a un joven que advertía a una posible novia sobre cómo después de cortar la relación usaría una foto íntima para difamarla. La moraleja del anuncio, aunque parecía advertir sobre los peligros de compartir imágenes privadas, más bien parecía el clásico “cuidado con los chicos” en el que nos han educado a tantas mujeres.

Ten cuidado con los hombres, no vayas sola por la noche, no te pongas ese vestido tan provocativo, no subas a casa de desconocidos, no mandes fotos desnuda al chico con el que estás saliendo, no subas fotos ligeras de ropa, o no subas fotos en general. Un discurso antiguo, que coloca a la mujer como responsable de las agresiones sexuales que pueda sufrir. En ese tipo de campañas, rara vez se castiga al adulto que aborda a una menor, o al ex novio despechado que comete un delito de revelación de secretos.

OnlyFans y el capital erótico

La historia se repite, esta vez con las creadoras de contenido erótico como protagonistas y OnlyFans como escenario. Dicha plataforma se creó en 2016 con el objetivo de establecer un vínculo entre artistas y consumidores. Estos últimos pagan una suscripción para acceder a material exclusivos y, a su vez, tener un contacto directo con el autor. Si bien podemos hallar toda clase de contenido como recetas de cocina o rutinas de ejercicio, la polémica de OnlyFans ha estallado por el contenido adulto que abunda en la página. Y, por supuesto, la discusión sobre la ética de monetizar el capital erótica se centra en las mujeres, mientras que rara vez se juzga a los performers masculinos.

[Matthew Camp, modelo erótico que ha encontrado en OnlyFans un público que valora más la intimidad que la pornografía (New York Times)]

Al igual que cualquier otro fenómeno que gire alrededor de la autonomía de las mujeres sobre su propio cuerpo, OnlyFans ha despertado una oleada de historias con moraleja sobre los peligros de hacerse creadora de contenido erótico: desde robo de contenido -a lo cual está sujeto cualquier pieza que compartamos por Internet-, al acoso por parte de los fans -lo cual puede suceder con cualquier seguidor en una red social convencional- y terminando con las consecuencias negativas que puede acarrear en nuestro entorno profesional -que también podemos sufrir si manifestamos ciertos comportamientos en nuestras redes sociales, cuestiones éticas o legales aparte-.

El erotismo casero

Por supuesto, y al igual que en toda actividad que realicemos en nuestra vida cotidiana, es necesario calcular los riesgos. Pero lejos de usar los peligros como elemento disuasorio contra las mujeres que decidan usar su sensualidad para conseguir unos ingresos extra, es más necesario saber cómo prepararse para dichos escenarios. ¿Cómo lidiar con el público y marcar ciertos límites? ¿Qué hacer si se filtra contenido? Comfykitty, performer erótica, declara para Rewisor cómo en OnlyFans las creadoras de contenido han creado su propia red para protegerse entre ellas: “Hay muy buen rollo y buen networking entre trabajadores sexuales para contarnos quién filtra contenido, quien intenta hackear y nos damos promoción entre nosotras. En Amateur TV había mucha más competitividad agresiva, pero si quieres prosperar en OnlyFans tienes que ser buena con tus compañeras. Las que tratan mal a las demás acaban en una lista negra”.

La voz de los trabajadores sexuales es esencial en la lucha de sus propios derechos y en la mejora de condiciones de su propio trabajo. OnlyFans, además, ha cambiado la escena del porno, como analiza la revista GQ: “La posibilidad de que las modelos y sex performers controlen el contenido, su distribución, duración e incluso los personalicen de acuerdo con los deseos y fantasías de los suscriptores hace que sean estas chicas quienes controlen la exposición. […] Otro de los indicios que OnlyFans podría cambiar la escena de contenido XXX es el hecho de que ha vuelto lucrativa la industria del porno, que por mucho tiempo enfrentó la distribución gratuita de contenido”.

[ComfyKitty, performer erótica que habló con nosotros para el reportaje]

Sobre la filtración de contenido, ComfyKitty señala que ésta es una de las mayores reivindicaciones de los trabajadores sexuales autónomas: “Es un tema que tenemos que reclamar por derechos de autor. Nos gustaría que que nos protegieran las mismas leyes que protegen a las mujeres ‘bien’. Hace poco se legisló contra la pornografía de venganza, pero ésta sólo protege a las personas que, por ejemplo, le hayan pasado una foto a su novio en privado”.

Otro de los mitos que desmonta ComfyKitty es el acceso de los menores a OnlyFans: “En OF te bloquean si eres menor, la página no quiere menores y pueden hasta llamar a los padres. Son muy exigentes con la verificación de identidad”. Asimismo, la performer valora OnlyFans como una de las plataformas más seguras para los creadores de contenido erótico, los cuales se animan cada vez más a hacerse una cuenta en este servicio: “OnlyFans ha despegado mucho con la cuarentena y tiene muchos usuarios nuevos y dispuestos a gastar. La privacidad es un plus. En otros modelos de negocio los performers están mucho más expuestos y la piratería es brutal, con programas automatizados, como pasaba con Chaturbate. Y, cuanta más exposición, más fácil es que te hagan la vida imposible. En OnlyFans, los usuarios deben registrarse con la tarjeta de crédito. Aporta más seguridad que la gente, para verte, tenga que dar sus datos personales y no sólo dar click”.

[Danni Harwood, modelo erótica, ofrece en OnlyFans la experiencia de “una novia virtual” (New York Times)]

A menudo se ha vendido OnlyFans como una forma de ganar dinero rápido y fácil, pero nada más lejos de la realidad. Además de la generación de contenido, hay que saber cuidar a la comunidad. ComfyKitty explica cuáles son las pautas que diferencian el contenido de OnlyFans con respecto a otros portales eróticos: “En OF tienes que cambiar el chip. El público no quiere sentirse que estás haciendo negocio. Quieren una experiencia más cercana, de ‘estoy aburrido en mi casa a las 3 am, le escribo y chateamos’. Cuanto más amateur, mejor. Es un poco como tener acceso a la cuenta candado del crush y que te hagan caso. Hay muchos modelos de negocio, pero la mayoría ganamos más dinero de la comunicación privada que las suscripciones. Los suscriptores de OnlyFans no quieren ver a la actriz porno, sino a la chica que hay detrás. Quieren contacto real y lo que más triunfa es el contenido que provoque una respuesta emocional. Hay que dedicar mucho trabajo para triunfar, y al marketing. A veces, la historia que hay detrás de una foto y que cuentas en la descripción vende más que la foto en sí”.

OnlyFans ha revolucionado el mundo del porno, tanto en su creación como su consumo. Mientras la lucha por los derechos sigue su curso y se tropieza con debates sobre moralidad, los trabajadores sexuales tienen control sobre su contenido y gestión de público.