El 17 de julio de 2020 la gente de Nintendo lanzaba la última aventura de Mario. Este nuevo título, llamado Paper Mario: The Origami King, nos traía la sexta entrega de una serie que nos lleva acompañando desde el año 200, cuando la Gran N sacó Paper Mario (en Japón se llamó Mario Story). Por desgracia para mí el juego se lanzó a la vez que el Ghost of Tsushima y en Rewisor nos llegó uno antes que el otro, así que tuvimos que aceptar el orden impuesto por el azar del gaming.

Ahora que el viaje de Jin Sakai ya terminó puedo hablar de lo que ha supuesto ponerme en la piel de un Mario en apuros en un mundo de origami. Y la cosa es que sigo llevando sus botas, ya que la aventura aún continúa y con esto van tres semanas de mucha Nintendo Switch y poca piscina.

El humor como vehículo

En Paper Mario: The Origami King pasa lo que suele suceder en casi todos los grandes títulos de Nintendo, es decir, que la historia no es lo más importante. Son aventuras bien escrito, con un guion correcto, pero donde no hay locos giros de trama ni unos personajes escritos al milímetro. Y esto es lo normal, no un punto negativo, porque todos, absolutamente todos, estamos a tope con sus juegos precisamente por sus otras virtudes, que son muchas.

En el caso del juego que hoy nos ocupa nos encontramos con un Reino Champiñón donde todos y todo está creado en 2D (dos dimensiones). Los árboles son en dos dimensiones, nosotros somos de dos dimensiones y lo que nos rodea más de lo mismo. La norma es ser planos y estamos muy contentos con ello… hasta ahora, ya que un malvado ser (el rey Olly) doblado y con aristas ha cambiado el mundo que nos rodea, convirtiendo el Reino en un mundo de origami.

Nuestra tarea, por supuesto, será desdoblar a todos los personajes del reino (incluido Bowser, nuestro aliado por fuerza mayor) con la ayuda de la hermana del villano (Olivia) nos embarcaremos en una aventura que nos llevará completar unas 25 / 40 horas, dependiendo de lo completistas que seamos.

Y aquí ya os digo, durante todo el tiempo que juguéis las risas están aseguradas gracias a unos diálogos de lo más surrealistas y a una localización realmente buena por parte de los traductores. Para mi estamos ante uno de los juegos más graciosos de Nintendo Switch, incluso para un señor que se acerca -por mucho que le duela- a la treintena.

Un popurrí de géneros

Cuando cogí el mando y me puse en la piel de Mario lo que más me costó fue identificar el género del juego. Los juegos del fontanero suelen ser de plataformas, de minijuegos o de carreras locas de karts, y por eso el cambio de chip trastoca tanto de primeras. Luego te acuerdas que estás ante un Paper Mario y ya la cosa comienza a rodar.

Si nos vamos a la Wikipedia vemos que el juego es un popurrí de géneros que aglutina: la acción – aventura, los puzles y el RPG. Y la verdad es que no podría estar más de acuerdo porque mientras juego no consigo quedarme con ninguno.

Combates por turnos, mucha exploración, mecánicas recurrentes y mejora del equipo conforme vamos jugando son los elementos más característicos del juego y los que hacen que el juego tenga una personalidad bastante alejada de lo habitual en la Gran N. Yo, que soy poco de este tipo de juegos, lo estoy disfrutando bastante, aunque conforme avanzo en la historia cada intento hacer menos combates, ahora explicaré el porqué.

¡Oleadas!

El juego se sustenta, principalmente en los combates. Estos son por turnos y presentan siempre un puzle, ya que los enemigos se disponen a nuestro alrededor en una especie de tablero y nosotros tenemos que agruparlos o alinearlos, ya que si hacemos esto nuestro ataques se verán potenciados y venceremos antes.

He de confesar que esta resolución de los combates está conseguida, pero su simpleza y su repetición me han acabado saturando, hasta el punto en el que ya evito cualquier pelea que no sea estrictamente necesaria. Creo que la gente de Nintendo ha hecho un buen trabajo y que han sido originales pero que esto no ha bastado en mi caso.

Eso sí, los combates con los jefes finales sí que los estoy disfrutando, siendo éstos mucho más divertidos, originales… y escasos. Y la verdad es que todo esto ayuda.

Por fortuna el juego no sólo son peleas, y por el camino he disfrutado las otras muchas cosas que el juego hace bien.

Conclusiones

Paper Mario: The Origami King es un juego distinto y valiente, donde el humor se mezcla con un apartado artístico precioso y en el que nos presentan un mundo enorme por explorar (en estancias, no es mundo abierto) y en el que divertirse.

El relacionarte con los clásicos enemigos de Mario ahora convertidos en aliados y explorar partes del Reino Champiñón que se ha reimaginado es algo muy valioso para un amante de los juegos de Mario. Y la verdad, se agradece que el personaje más icónico de los videojuegos tenga este tipo de juegos en su haber.

Para mi no es un juego imprescindible -a no ser que adores los combates por turnos, o si tu caso es como el mío y quieres a Mario como si fuera un hijo-, pero es realmente disfrutable y una apuesta distinta. Yo lo estoy disfrutando, y no poco, por si os sirve de ayuda.