El estado de alerta en el que vivimos desde hace 5 semanas está afectando a nuestros cerebros. Puede parecer que no, pero poco a poco nuestras estructuras mentales se han ido modificando, al principio por mera supervivencia, y no nos debemos avergonzar de ello. Pero ahora, con el final de la cuarentena ya vislumbrándose en el horizonte, debemos hacer autoanálisis para salir de esta más fuertes que nunca, y sin secuelas.

Gracias a un informe de la Universidad de Princeton, publicado en la revista The Lancet, los ciudadanos podemos identificar cuáles son los problemas más comunes que han surgido durante estas semanas de confinamiento.

El estudio hace una lista con seis patrones, fácilmente identificables, de los “errores de juicio” que nos ha provocado la pandemia. Vamos con ellos:

La normalización del miedo: Cuando algo desconocido llega a nuestras vidas y es peligroso se le tiene miedo, es un acto lógico de supervivencia. El problema es que acabamos normalizando ese miedo hasta el punto de que dejamos de preocuparnos por él. El coronavirus es peligroso y debemos recordárnoslo, para no bajar la guardia.

La vergüenza: Sin darnos cuenta podemos pensar que llevar guantes o mascarillas es algo ridículo y que nosotros no necesitamos llevar eso porque se van a reír de nosotros. Pues bien, que lo que opinen de nosotros no nos influya en ser prevenidos y en utilizar material sanitario, por muy ridículo que te pueda parecer. Cualquiera puede coger la COVID-19, incluso Tom Hanks la pasó.

Ignorar otros riesgos: Otro comportamiento peligroso del coronavirus es que, como el coronavirus lo ha mediatizado todo, se ha quedado con en el monopolio de la peligrosidad, y esto ha hecho que muchos pasemos por alto hábitos nada saludables que estamos desarrollando en cuarentena. Comer comida basura, beber alcohol a diario, no movernos del sofá… Todas estas acciones son peligrosas y hay que evitarlas. El coronavirus es el mal a combatir, pero no el único.

Desesperación por la falta de resultados: Como las acciones que tomamos a diario tardan mucho en reflejarse en las estadísticas, es normal pensar que el quedarse en casa o que el utilizar mascarillas y guantes no funciona, si al dia siguiente vemos que el número de fallecidos no ha dejado de crecer. Las acciones que estamos tomando son efectivas, pero su reflejo tarda en aparecer. Por eso no nos podemos desesperar, hay que mantener el distanciamiento social y la higiene, es vital.

Cambio de mentalidad: Al ser humano le cuesta muchísimo cambiar sus hábitos y su forma de pensar, y lo normal es resistirse al cambio, pero la crisis del coronavirus nos ha demostrado que tenemos que revisar nuestra forma de actuar y hacerlo con esperanza, para mejorar, y parece que el darnos la mano para saludar será uno de esos hábitos que tendrán que cambiar, por el bien de todos.

Culpabilidad por todo: En este momento es normal que pensemos, más de lo aconsejable, y que nos revisemos todo lo que hicimos y hacemos. Prever todo lo que iba a pasar era imposible, así que no te juzgues por lo que no hiciste bien antes de empezar la cuarentena y no seas demasiado duro contigo mismo durante el encierro. Saldremos de esta, y lo importante es salir sanos de cuerpo y de mente.

Seguramente, como me ha pasado a mí, os habréis visto reflejados en más de un punto, y por eso mismo queríamos traer el estudio a la revista, para haceros ver que, en tiempos excepcionales, no es raro caer en este tipo de pensamientos nada constructivos.

Hay que mantener la esperanza y el ánimo alto (o todo lo alto que se pueda en estos días), porque el final del túnel está más cerca de lo parece. Y, lo más importante, saber que esta batalla va a ser muy larga si no nos seguimos tomando en serio las recomendaciones de los expertos. Distanciamiento e higiene, sin esos pilares el futuro se oscurece.