Ayer Elon Musk anunciaba por Twitter lo que sus seguidores y los del Hyperloop esperamos escuchar desde hace años: el gobierno de Estados Unidos le había concedido permiso para empezar a excavar un túnel para construir el primer Hyperloop de Nueva York a Washington DC.

Suena genial, si no fuese porque no es cierto. Al menos no del todo. Lo que puede haber recibido Elon es una aprobación oral, o puede que solo una palmadita en la espalda.

Si es oral, no es formal

Según un post de esta noche en The Guardian, un montón de congresistas y representantes del gobierno no dan abasto respondiendo llamadas pidiendo más información sobre un tema del que no están informados y que, al menos en el corto plazo, ven imposible.

Probablemente eso provocase esta reacción de Musk en su misma cuenta, pocas horas más tarde.

Portavoces de congresistas y alcaldes, entre ellos la alcaldesa de DC, Muriel Bowser, (exacto, Bowser, como el malo de Super Mario) dicen no saber nada del asunto aunque “no (pueden) esperar para saber más.

Un “Mega Proyecto”

Un proyecto de las características del Hyperloop está considerado un “mega proyecto” según Madeline Brozen, director del Instituto de Estudio de Transportes de la Universidad de California, Los Angeles.

Esto requiere la colaboración y el trabajo conjunto de Estados, el gobierno federal, autoridades ferroviarias y otros agentes, según dicen en The Guardian.

Si bien es cierto que, a pesar de esto, La Casa Blanca ha confirmado que ha tenido conversaciones muy prometedoras con Musk y su entorno y que entra en sus planes iniciar “proyectos transformadores en sus infraestructuras y que las mejores soluciones han llegado a menudo de la ingenuidad y el ímpetu del sector privado.”

Pero esto no es raro en nuestro querido Muskito. Las maniobras publicitarias de guerrilla son otros de sus expertises (y encantos). Como cuando dijo que iba a empezar a excavar sus túneles en Los Ángeles haciéndonos pensar que sería en la ciudad cuando era en su parcela, o cuando dice que llegaremos a Marte antes de que den las uvas.

La compañía “aburrida”

The Boring Company, (un juego de palabra entre el inglés to bore, “excavar”, y boring, “aburrido”) la empresa tuneladora de Musk, se cansó de esperar y ya había empezado a excavar túneles en los terrenos de SpaceX.

Si su idea se hace realidad, Musk empezaría a construir túneles tridimensionales bajo las ciudades a los que se accedería en coche mediante plataformas elevadoras.

Una vez en ellos, los vehículos se transportarían eléctricamente y propulsados al vacío, como las cápsulas del Hyperloop, a velocidades superiores a los 200km/h convirtiendo los atascos en una pesadilla del pasado.