Piensa ahora mismo en un PC. Por ejemplo, tu PC. Te has montado un buen equipo después de muchos años de sacrificio: una gráfica competente que permite tirar todo en calidad normal o alta, una memoria RAM que entra dentro de los estándares, un procesador que está cerquita de la última hornada, un disco duro que permite instalar una gran cantidad de juegos (SSD, por supuesto) y… ¿un lector de CD/BluRay?

Si coloco una interrogativa es porque seguro no hay nada, aunque lo más probable es que tu equipo no tenga lector –sobre todo, si este ha sido comprado recientemente-. Desde hace ya unos añitos, la mayoría de ordenadores que vienen premontados no incluyen este dentro de la configuración, así como tampoco los portátiles más actuales –el caso de uno que tengo, adquirido en 2018- e incluso aquellos en los que tú montes por piezas, donde tampoco se suele ofrecer –es más, algunas cajas ya no tienen ni ranura para ello.

[Ese lector de la PS4 Pro será una vestigio de años pretéritos. Créditos: Unplash]
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Cuando Microsoft lanzó su Xbox One digital, muchos pensaron que era un tiro en el pie. Pero los de verde sólo estaban tanteando el mercado, como ese globo sonda que va a facilitar información de cómo funciona y respira el usuario actual. Con PlayStation 5 y Xbox Series X se corrobora que los datos de los que disponen ambas empresas deben ser muy positivos, porque PlayStation 5 tendrá una versión digital que prescinde por completo del disco, y Microsoft apunta a que lanzara también su modelo “only digital” (bajo el nombre de Xbox Series S).

[Las viejas glorias descansan bajo la actual generación… con lector. Crédito: Unplash]

El mismo cambio que sufrimos en PC, ese que consistía en ir eliminando poco a poco el lector, ya está entre las consolas de sobremesa. A esto se le suma, además, el mejor caldo de cultivo del mundo. La crisis por el coronavirus ha disparado las ventas digitales, tal como publicaba por aquí hace tres meses. Un viraje en el modelo de negocio lógico y comprensible, más cuando muchas empresas ya obtienen más beneficios de la parcela digital que física. Si ya de por sí la pandemia ha acelerado lo que era un nuevo estatus, parece que, por parte de las empresas, se va a meter una marcha adicional más.

Y, por mucho que nos duela a los nostálgicos –yo el primero, que soy de físico-, el digital nos va a devorar. Nos va a zampar como si nos viera un tigre famélico a la distancia, con crudeza y mucha frialdad, degustando su pieza con una parsimonia atroz. Porque las empresas están oteando nuevos horizontes sustentados por compras digitales que les dan mayores porcentajes que las tiendas (en los casos de los first party, esto es un 100 %), sistemas de suscripciones (PlayStation Plus, Now y Xbox Game Pass) y mejores promociones en sus bazares digitales.

Pensábamos que el digital conviviría también con el físico durante varias generaciones más, pero se está poniendo la partida para que esta que se avecina sea la última. Sin embargo, surgen dos incógnitas para uno que está aquí escribiendo. La primera de ellas es si las tiendas tradicionales van a vender estas consolas digitales. Vender un modelo que prescinde de tus servicios es, ante todo, un tiro en el pie. Estás facilitando el medio para que no te vayan a visitar nunca más. ¿Existirá cierta reticencia a ello?

[¿Volveremos a decorar la estantería con estas cajas? Créditos: Unplash]

Y la segunda de las variables que se presenta es que las tiendas vendan códigos digitales, como respuesta al párrafo anterior. Esto ya se hace, sí, pero Nintendo ha sido la primera en decir “hasta luego”. Esta misma semana conocíamos que los de Kioto no venderán más códigos digitales de sus juegos (los propios) en las tiendas europeas. Si quieres jugar a Mario Kart 8, Super Mario Odyssey o Breath of the Wild de manera digital, o lo compras en la eShop de Nintendo o no existe otra forma. Así de fácil. Y como digo, un movimiento razonable y que no coge a nadie por sorpresa (para qué dar un porcentaje cuando lo puedo tener entero).

El estocazo definitivo a todo este planteamiento puede llegar con el precio de las consolas. Si los modelos digitales se lanzan mucho más baratos que los físicos, tanto Microsoft como Sony estarán enseñando todas las cartas por las que apuestan. Y aunque nos pese, una vez más, servirá para que la muerte del disco sea más rápida, menos dolorosa y, al final, sólo quede para un pequeño reducto de defensores de la Galia.