Una de las principales preocupaciones de los científicos encargados de estudiar el medio ambiente es que las abejas, uno de los insectos más importantes en la naturaleza por su incalculable labor de polinización, lleven años despareciendo. Si queremos conservar la flora que tenemos no hay más remedio que preservar a las abejas. O eso creíamos.

Debido a que el ser humano no ha dejado de destrozar su hábitat natural, al aumento de las temperaturas y a la pérdida de bosques, la abeja no deja de descender en población, y los científicos llevan avisándonos desde hace ya más de 10 años que estamos en una situación crítica.

Y no porque sin la abeja en sí no podamos vivir -pese a su gran valor como parte de la cadena alimenticia dentro de la naturaleza-, sino porque su tarea polinizadora es vital para que no perdamos más vegetación en una época donde la desertificación es una realidad debido a las altas temperaturas, a la falta de lluvias y, por supuesto, al descenso de nuestras amigas voladoras. Como veis, todo es una suma de factores que da un mismo panorama… y éste es poco esperanzador.

Pero para algo estamos en el siglo XX y los investigadores tienen más herramientas que nunca a su alcance, y si no que lo digan a Tashia Tucker, una investigadora que ha creado una tecnología basada en inteligencia artificial (Olombria), que tiene como objetivo suplantar el trabajo que hacen las abejas a través de moscas, un insecto que no está en peligro de extinción.

Las moscas llevan a cabo del 30% de la polinización mundial, y si bien son números impresionantes éstos palidecen cuando los comparamos con el 70 u 80% que hacen las abejas actualmente. Y es ahí donde la tecnología entra.

El problema que tienen las moscas, o eso asegura Tashia Tucker, es que las moscas se distraen con mucha frecuencia y se acaban alejando de las zonas que necesitan el polen una vez éstas van cargadas. Pero, por fortuna, este “déficit de atención” se puede solucionar a través de una IA, o eso cree la investigadora británica.

Olombria -nombre de la tecnología que ha desarrollado- es un sistema de polinización que utiliza la inteligencia artificial que alienta a las moscas a polinizar sitios específicos cuando las plantas están en flor. El sistema consiste en sensores, cámaras y dispositivos de señalización química colocados dentro de áreas específicas.

Como explican en Wired, medio que ha entrevistado a Tashia Tucker, la herramienta comienza por recoger datos sobre el nivel y la diversidad de los polinizadores en un campo de cultivo, así como la eficacia de la polinización, y esta información, combinada con otros datos ambientales – tiempo, ubicación y temperatura – permite al sistema pintar un cuadro general de la salud de los polinizadores, y luego tomar medidas para optimizarlo.

“Primero proporcionamos esos datos de base, para que tengamos una comprensión de dónde hay deficiencias y áreas que necesitan ser mejoradas, luego distribuimos nuestra señalización química natural desde el dispositivo”, explica Tucker en el reportaje.

La creadora de este sistema asegura que el uso de productos y sustancias químicas no altera a las moscas, sino que son aromas naturales que lo que hacen es ayudar a que la mosca no se distraiga y que vaya de un lugar a otro polinizando.

El proyecto ya está en marcha y los resultados están siendo prometedores según dicen las primeras pruebas. El reto que tienen por delante es muy grande, pero es de vital importancia que resolvamos este problema. Nuestra flora podría depender de ello y la necesitamos para sobrevivir.