En esta revista hemos hablado largo y tendido de Twitch. De los muy buenos números que está haciendo, de que si llevan meses rompiendo sus récords, de la enorme cantidad de oferta y demanda que encontramos en la plataforma. El streaming es el presente y futuro, y si encima es en directo todavía más (no olvidar el macroconcierto de Travis Scott). Y hablamos de Twitch porque es la más grande, pero aquí también podemos contar a Youtube, Mixer o Facebook Gaming.

Lo mejor de todo es que emitir es muy sencillo, en parte ahí radica su éxito, teniendo en la misma consola un botón que nos lleva directamente a Twitch (o a tu plataforma de streaming preferida) para que empieces a enseñar al mundo de lo que eres capaz. Y no sólo eso, ya que incluso desde el propio smartphone podemos retransmitir nuestra vida, usando tan sólo la cámara selfie y el micrófono integrado. Como veis, comenzar a emitir tan sólo precisa de voluntad.

Pero, si bien esto es cierto, hay una cuestión que no es tan sencilla y que no sólo necesita voluntad: hablo de la calidad de las retransmisiones. Y no me refiero a la calidad del contenido (ahí no me meto porque es subjetivo), sino de la calidad de la emisión técnicamente hablando.

Si bien con lo primero no os puedo ayudar (si tuviera la clave del contenido perfecto en Twitch estaría ahora mismo haciéndome de oro), con el apartado técnico sí puedo echaros una mano. Porque una buena imagen y un buen sonido ayudan mucho… tanto que incluso hacen que el mal contenido parezca menos malo.

Como ya hicimos con los consejos para que vuestras videollamadas fueran mejor que nunca, ahora volvemos a estructurar el artículo en secciones:

La conexión a internet

Las casas se empiezan por los cimientos, y aquí todo pasa por la red. Una buena conexión a internet es fundamental. Para empezar tenemos que tener fibra óptica, no sólo por la estabilidad de la red, sino porque necesitamos buenas velocidades de subida (no confundir con la bajada, que es lo que más usa), y el ADSL nunca ha ofrecido grandes velocidades de subida a la red.

Una vez que tenemos claro que la fibra óptica es la única conexión recomendada, toca hablar de las velocidades. Lo mínimo recomendable son las tarifas de 50 Mb/s simétricas (siempre y cuando no tengamos en casa a más streamers, claro). Con esta velocidad nos aseguramos el poder estar emitiendo sin problema mientras nuestros padres o pareja navegan por internet y ven Netflix.

Eso como mínimo, lo que yo os recomiendo es que si podemos no bajemos de 100 Mb/s por la razón de tener holgura en la red. Ir con lo justo está bien, pero tener más ancho de banda del necesario siempre da seguridad.

En cuanto a la emisión tenemos que saber que lo que recomiendan desde los foros es que “la tasa de bits” que emitamos no sea inferior a 3.000 y que lo perfecto son los 6.000 bits. Esto, en nuestro idioma, significa que de nuestro ancho de banda de internet la emisión en Twitch nos quitará de 3 Mb/s a 6 Mb/s de subida. Entended que a mayor tasa de bits la imagen se verá mejor (sobre todo menos pixelada).

Ah, y por favor, conectaos a internet por cable. Para emitir la estabilidad de la señal es importantísima, y todo lo que no sea cable RJ45 no os asegura esa fiabilidad. Tirar de WiFi es, casi siempre, una mala idea.

Cámara y micrófono

Si el internet es quien cimienta el directo, la imagen y el sonido son las paredes y el techo. Si no las tenemos cuidadas y bonitas desde fuera se ve fea y cuando llueve nos mojamos, y nadie quiere eso en su casa.

Que se nos vea bien y que se nos oiga bien es fundamental, ya que estas dos cuestiones consiguen que la gente se quede más tiempo viéndoos aunque no les interese mucho vuestro stream. Cuando algo se oye y se ve bien es más fácil dejarse llevar.

Aquí nuestro consejo es que la webcam sea, como mínimo, una cámara que grabe en 720p y a 60 FPS. Esa resolución es más que suficiente para emitir teniendo en cuenta que lo más común entre los streamers es emitir entre 720p y 1080p. Además, y para inri, lo normal es tener la cámara en pequeñito en una esquina, así que mejor que mejor para no irnos a cámaras más caras.

Y luego está el detalle, muy importante, de que la webcam grabe a 60 FPS, ya que capturan mucho mejor el movimiento y queda mejor en pantalla. Las webcams de 30 imágenes por segundo se han quedado bastante desfasadas y de primeras, en pleno 2020, tiran para atrás.

Pasamos al sonido, otra de las piezas fundamentales del directo. Aquí os aconsejo o auriculares gamers (que suelen tener buen micrófono) o micrófono independiente. Esto último es lo ideal, la verdad. Si bien hay opciones de Razer o Logitech que aúnan bien la calidad de los auriculares con el micrófono, tan sólo los micrófonos dedicados dan una voz más limpia y menos robótica. Eso sí, hablo siempre de opciones asequibles, ya que si tiramos de billetera siempre podemos encontrar auriculares con micrófono realmente buenos.

Por supuesto, absteneos de usar el micrófono incorporado del portátil o el que vienen con los cascos del móvil. Os lo pido por vuestra futura audiencia.

Qué ordenador necesitamos

Sí, sé que antes he dicho que se puede emitir a través de las consolas o del móvil. Pero, entre tú y yo, si quieres ser profesional primero hay que parecerlo, y para eso tenemos que emitir desde un PC.

Lo bueno de los ordenadores es la versatilidad que tienen, amén del mayor catálogo de videojuegos de todo el sector. Es cierto que si queremos emitir “The Last of Us Parte 2” o “Bayonetta 3” (Kamiya sácalo ya por favor) tenemos que pasar por una consola, pero esas serán las menos y no nos vamos a centrar en esos casos.

Por eso mismo os recomendamos un ordenador para emitir y jugar. Y, como siempre, dependerá de los juegos que queráis jugar o el contenido que queráis hacer para elegir los componentes del mismo.

Aquí no nos vamos a meter, porque se convertiría en una guía informática y no hay tiempo para eso pero, por daros unas nociones de mínimos sería: un Intel i5 / AMD Ryzen 5, 8 GB de RAM y una tarjeta gráfica dedicada 1050 Ti / RX560. Esto como mínimo, todo lo que sea subir de gama mejor. Lo bueno es que un ordenador con estas características a día de hoy es gama media o media / baja, así que no es muy caro.

¿Y el software?

Lo bueno es que, si todo de lo que antes hemos hablado precisa de soltar dinero (el internet, el micrófono, la cámara, el ordenador, etc.), el software para emitir es gratuito, y las opciones son muy variadas y súper completas.

Ahora mismo tenéis programas como OBS, Streamlabs OBS, StreamElements, Twitch Studio (esta es de la propia Twitch) y más. Todos ellos se usan de forma parecida y son bastante intuitivas.

La forma de enlazar estos programas con vuestro canal de Twitch es sencillísimo (a través de una clave privada que tendréis en vuestro perfil de Twitch) y muchos de os vienen con una gran cantidad de temas y plugins instalados por defecto, por lo que personalizar vuestros directos se puede hacer en una tarde sin mucho esfuerzo.

Y lo mejor es que tenéis a una enorme comunidad de desarrolladores ayudando y resolviendo dudas en internet, por lo que cualquier duda la tenéis resulta en un par de búsquedas.

Con estos consejos debería estar todo, o al menos lo necesario para que introducirte al mundo de los directos en Twitch te de menos vértigo. Las nociones que hemos ido dejando te servirán para que las guías y recomendaciones que leas por internet no te suenen a chino.

Sin duda se puede hilar mucho más fino, pero eso lo dejamos para los usuarios que busquen la excelencia, para empezar, con esto, vamos bien. Ahora la pelota está en tu tejado, ¿te apetece triunfar en Twitch?