El motivo de la sección de “¿Quién es…?” no es otro que el traer figuras importantes, de todos los sectores, para darlos a conocer a aquellos que no se hayan topado con ellos hasta ahora. Seguramente os suenen casi todos, es verdad, pero nuestra ilusión es descubriros estrellas, como la que hoy nos ocupa.

Si nos preguntamos quién es Hidetaka Miyazaki nos toca responder: Dark Souls. Por encima de su propia persona, sexo, profesión o nacionalidad, Hidetaka Miyazaki es el creador de uno de los juegos más influyentes y con más personalidad jamás creados. Y eso nos ha marcado a muchos, para bien y para mal.

De Oracle a From Software

Miyazaki nació en Shizuoka (Japón), el 1 de enero de 1974, y como buen niño responsable siempre cumplió en clase, aunque su pasión por la literatura y los comics le hacían no ser sobresaliente (no había tiempo para todo).

[Tiene cara de majo, pero sus juegos te torturan hasta la muerte – Crédito: Internet]

Nacido en el seno de una familia de clase media baja, el dinero nunca sobró y eso le hizo tenerte que tirar de bibliotecas para poder leer todos esos comics y libros de fantasía que tanto le gustaban. Entre las obras que más le influyeron está la serie de comics de Berserk y Los Caballeros del Zodiaco, y los videojuegos de Fumito Ueda y la saga Dragon Quest. Como veis la fantasía y la épica eran lo suyo.

A curso por año (no como yo) llegó a la universidad sin tener muy claro que quería hacer con su vida. Coqueteó con el dibujo, acabó trabajando para Oracle (compañía americana especializada en el desarrollo de soluciones de nube y locales) y el destino le puso en From Software, la empresa de videojuegos que le daría sentido a su carrera y a su niño interior que amaba los mundos de fantasía.

Los Souls, su herencia al mundo

En From Software, una empresa en la que entró en 2004, las cosas no iban demasiado boyantes, aunque eran famosos por su serie Armored Core, juego del género mechas donde el protagonista va montado en un mecha -obviamente- pegando tiros y lanzando misiles a todo lo que mueve; y su otra saga King Field, este ya más del estilo de Miyazaki debido su enfoque de rol en primera persona.

Aun así, buscaban diseñadores y ahí que fue nuestro protagonista. Tras un tiempo en la empresa a su mesa acabó llegando un proyecto fallido, el cual pertenecía a una secuela de King Field, pero que no gustó en las altas esferas de la compañía. Su misión era darle una vuelta para ver si se podía sacar algo del proyecto, no tirando así a la basura todo el dinero y horas que había costado.

El reto no era pequeño, pero Miyazaki supo estar a la altura. Después de darle mil vueltas decidió quedarse con lo indispensable pero dándole un trasfondo completamente distinto. De ese proyecto nació Demon’s Souls (2009), la obra que lo cambió todo.

Eso sí, pese a ser la segunda venido de Cristo para el mundo gamer, su recepción inicial fue tibia, saliendo solo para el mercado japonés y cosechando unas ventas bastante bajas. Pero, como pasa siempre con las obras especiales, el tiempo le fue dando fama y buen nombre.

Meses después de su lanzamiento el título fue exportado fuera de Japón y las copias se empezaron a vender. Los foros bullían con las buenas críticas. Ese juego de nicho japonés sólo apto para verdaderos gamers despertó la curiosidad de más de un millón de personas.

Ante el éxito -tardío- en From Software vieron que el potencial de Miyazaki era enorme, y que lo mejor era darle libertad y un equipo a su disposición. Tras trabajar y pulir Demon’s Souls, la idea del creativo japonés era la de aprovechar un estilo y un enfoque y darle continuidad. De ahí nació Dark Souls, juego que acabó en trilogía y con el que se hizo un nombre ya no sólo en su país natal, sino en todo el mundo.

Dark Souls (2011) suponía un pequeño lavado de cara (mecánicas y gráficas) y una nueva historia a lo que había comenzado dos años atrás. Ya no estábamos en Boletaria sino que viajábamos a Lordran, la estética era parecida pero todo cambiaba para hacerlo más grande y más oscuro.

Como pasó con Demon’s Souls el juego no fue un bombazo de salida sino que tuvo que ser un tiempo hasta ganar algo de fama. Eso sí, este juego sí se convirtió en un pequeño éxito internacional -ya que no salió solo en Japón- y el no ser exclusivo de PlayStationDemon’s Souls sólo salió en PlayStation 3- le ayudó a que todo tipo de jugadores conociera la obra de Miyazaki. Este es el bombazo, éste es el juego.

A partir de aquí todo fue sobre ruedas, poniéndose en marcha el Dark Souls 2 (2014) y, en paralelo, Bloodborne (2015). La secuela de Dark Souls no tuvo gran crítica, pero sí que vendió bien, mientras que la nueva IP exclusiva de PlayStation 4 arrasó en crítica y ventas. Dos juegos distintos, de distintas sagas, pero con un corazón en común. En este punto Miyazaki ya era una leyenda, lo que le valió el puesto de presidente de From Software. Ya no tendría darle explicaciones a nadie.

Para terminar su legado Souls (donde se incluyen todos Dark Souls, Demon’s Souls y Bloodborne) el japonés lanzó Dark Souls 3 (2016), el más ambicioso y el más redondo. Cerró la saga de una forma extraordinaria que dejó contentos a todos sus fans (entre ellos me incluyo). La fórmula estaba ya casi agotada, y más después desde 5 juegos en 8 años, y Miyazaki supo darle el entierro que se merecía (aunque ya veremos si resucita algún día).

Sekiro el GOTY y Elden Ring el futuro

Una vez terminada esta etapa Miyazaki miró a su hogar y decidió probar con algo diferente. Era el primer juego fuera de su saga más querida y presentaba una jugabilidad completamente distinta. Era un riesgo, pero había mucho que ganar, no podía encasillarse.

De aquí nació Sekiro (2019), un título que cuenta la historia de un samurái sin señor que ha visto su tierra arrasada. Pese a la magia y la fantasía, por fin veíamos un mundo reconocible y una nación claramente identificada. Estamos en un Japón feudal y la historia es de señores, traiciones y leyendas.

Este título basado en el bloqueo y la esquiva consiguió alzarse con el premio a mejor juego del año en la gala de premios de los The Game Awards. Justo diez años después de tirarse a la piscina con Demon`s Souls le llegaba un reconocimiento que sorprendió a todos, pero que sin duda merecía.

Y, ¿en qué punto estamos ahora? Pues esperando su próxima gran obra: Elden Ring. Este juego está siendo desarrollado por Miyazaki y su equipo de From Software junto a la ayuda de George R. R. Martin, el cual está muy involucrado en la creación del mundo y de los mitos. No niego que este proyecto me tenga completamente hypeado.

¿Quién es Hidetaka Miyazaki? Con 47 años es una leyenda viva y, además, joven. Lo que tiene por delante es un reto enorme, ya que superar su obra actual es terriblemente difícil y lo que se espera de él es, en verdad, irreal. Pero los genios son genios por algo, y aunque el futuro no le traiga grandes éxitos, la obra del creativo se ha filtrado tanto en los huesos del sector que es imposible no ver detalles de los Souls es casi cualquier juego. A él lo influyó Miyamoto, y Mayazaki ahora nos influye a nosotros.