Genio, visionario, emprendedor, adelantado a su tiempo… todos esos calificativos que tan vacíos suenan a veces cobran su verdadero significado cuando se habla de determinadas personas. Y Shigeru Miyamoto es, sin duda alguna, uno de esos mortales que tienen el poder de revivir estos adjetivos. Si hay alguien extraordinario en Japón ese es Miyamoto.

El “¿Quién es…?” de hoy es importante para todos aquellos lectores que amen los videojuegos, ya que Shigeru Miyamoto es una de las figuras que más influyó en el sector en una época donde los juegos no eran ni una sombra de lo han llegado a ser. Le debemos mucho, como ahora veréis.

Una infancia estricta en un lugar de cuento

Nuestro protagonista nació en 1952 en Sonobe (Kioto, Japón), en el seno de una familia tradicional, con ideas férreas y poco amantes de la fantasía. Por fortuna para todos nosotros, Miyamoto siempre fue curioso y amante de la naturaleza, lo que hizo que durante su niñez se dedicase a explorar los bosques, lagos y cuevas que había alrededor de su casa (cosas de Japón, que sales por la puerta de casa y un bosque milenario y mágico te está esperando al cruzar la esquina).

Portada quien es Shigeru Miyamoto Wiki Commons
[Incluso en las fotos serias se le escapa la media sonrisa – Crédito: Wiki Commons]

Por declaraciones que ha hecho posteriores, nuestro protagonista asegura que esas escapadas de niño le ayudaron e influyeron en su trabajo posterior. La naturaleza, lo inexplorado, la magia de los bosques… todos esos temas calaron hondo en su cabeza, aunque tardaría años en darse cuenta.

Y es que aunque la dotemos de este romanticismo propio de las biografías, la vida Shigeru Miyamoto fue de lo más normal durante su niñez, adolescencia y juventud. Como muestra de ello a los 18 años se inscribió en el Colegio Municipal de Artes Industriales de Kanazawa para estudiar diseño industrial. Y tras cinco años de clavar codos salió con un título bajo el brazo y sin trabajo. Visto desde fuera… ¿quién nos iba a decir que se acabaría convirtiendo en un genio?

La casualidad de su vida que le llevo a Nintendo

Por avatares del destino en el año 1977 -él tenía 24 años por entonces- conoció a un tal Hiroshi Yamuchi, o lo que es lo mismo, al entonces presidente de Nintendo. El famoso empresario era amigo del padre de nuestro protagonista y esto hizo que sus caminos se encontrasen.

Tras varias reuniones Yamuchi contrató a Miyamoto para que pintase los paneles de las máquinas recreativas que distribuían en Nintendo. Aunque duró poco, ya que a los meses pasó a ser nombrado diseñador. Tras varios años en la empresa, las malas decisiones y el fracaso de algunas líneas de negocio casi hacen quebrar a la compañía, siendo justo ahí el momento donde el creador japonés sacó a relucir sus habilidades.

[Carátula e imagen del juego Donky Kong]

¿Y por qué ese fue el momento clave? Porque el presidente de Nintendo le encargó a Miyamoto que de un fracaso sacara un éxito. O lo que es lo mismo, que del malogrado juego Radar Scope lanzase otro título que triunfase donde el otro se estrelló. Pues bien, lo que sucedió a continuación es historia porque de esta difícil misión nació Donkey Kong y el germen originario de Mario y Peach.

El juego se acabaría llamando Donkey Kong y se lanzó para máquinas recreativas, y como todos recordaréis consistía en que un mono gigante nos iba lanzando barriles mientras nosotros, un carpintero, íbamos dando saltos. ¿El objetivo? Rescatar a la princesa. Para 1982 la primera creación de nuestro protagonista ya era todo un éxito, habiendo vendido 60.000 unidades y consiguiendo una recaudación de 180 millones de dólares. Shigeru Miyamoto se había convertido en un héroe dentro de Nintendo al haberla salvado de la quiebra.

Mario Bros, The Legend of Zelda y la confirmación del genio

Cuando vieron en la compañía nipona que Miyamoto era un creativo con un potencial increíble desde las altas esferas le dieron carta blanca: haz juegos que te gusten y haznos ricos. Dicho y hecho.

Tras el éxito de Donkey Kong, Shigeru continuó la saga con Donkey Kong Jr. (1982) y Donkey Kong 3 (1983), todos ellos para recreativa. También funcionaron bien, pero las sensaciones eran de que el joven desarrollador quería probar algo nuevo. Y vaya si lo hizo.

[Imagen promocional de Super Mario Wolrd]

Su obra magna (y mi saga favorita) fue el que cerró su etapa de juegos para recreativa: Mario Bros. En este título el personaje que en su momento era carpintero y lo llamaban Jumpman pasó a ser fontanero, a llamarse Mario y a tener un hermano llamado Luigi. Mario Bros sucedía en la ciudad de Nueva York y traía una experiencia plataformera que encantó al sector, tanto que dicho juego se ha lanzado en más de una docena de plataformas a día de hoy.

A partir de 1985 en Nintendo se centraron en sus videoconsolas caseras. La NES, la Super NES, la Game Boy… Nintendo dio paso a una guerra por el control del sector donde sus consolas triunfaban gracias a sus videojuegos, por lo que, de nuevo, Shigeru Miyamoto tuvo que hacer su magia.

Además de las secuelas de Mario Bros, las cuales siguen siendo un referente dentro del sector con algunos de sus títulos considerados como obras maestras -ejemplo de ello es Super Mario 64-, el protagonista de nuestra historia se propuso crear su obra más ambiciosa, teniendo como objetivo el crear un mundo dentro de un videojuego. De este reto nació The Legend of Zelda.

[Shigeru en una foto promocional de The Legend of Zelda – Crédito: Agencias]

¿Os acordáis de que Miyamoto era un niño muy curioso que se perdía en los bosques de su zona? Pues estas aventuras son las que inspiraron el viaje de Link en busca de la Princesa Zelda. The Legend of Zelda era un juego donde los jugadores tenían que sentir que exploraban, que tuvieran retos y que se mojaran en las decisiones. Acertijos, misterios, un gran mundo que explorar… Shigeru Miyamoto quería crear un juego donde el jugador sintiera que él era el protagonista de la historia. Y lo consiguió.

Lo demás es historia

Si nos paramos en el camino y echamos la vista atrás lo que he ido contando es que Miyamoto es creador y máximo responsables de sagas como Donkey Kong, Mario Bros y The Legend of Zelda. Todas ellas vitales para entender el medio, que han influido en miles de juegos y creativos y que, entre sus diferentes entregas y secuelas se han alcanzado niveles de excelencia muy pocas veces vistas. Mario Galaxy 2, The Legend of Zelda Breath of the Wild o Donkey Kong: Tropical Freez son títulos que cualquier jugador que ame el medio debería jugar.

Y, siendo sinceros, el currículum de Miyamoto se podría haber terminado aquí y aun así haber sido la leyenda que es hoy, pero su creatividad y sus ganas de seguir creando videojuegos no le permitieron darse ese lujo. Y muestra de ello son Star Fox y F-Zero, dos sagas muy queridas que fueron creadas por Nintendo EAD, una agrupación interna de la compañía que encabezaba Miyamoto.

[Shigeru Miyamoto en el E3 de 2013 – Crédito: Wiki Commons]

Entre desarrollos y colaboraciones la lista de títulos del artista japonés es interminable (Super Mario 64, The Legend of Zelda: Ocarine of Time, Mario Kart 64, Mario Party, Star Fox 64, Luigi’s Mansion, Pinkmin, Metroid Prime…), y lo mejor es que esto no parece ser una historia conclusa, ya que en pleno 2020 Miyamoto sigue formando parte de Nintendo como alto directivo y sus tareas siguen estando centradas en el desarrollo de videojuegos.

Como habéis comprobado, Shigeru Miyamoto es leyenda viva del sector, uno de los creadores más influyentes dentro del medio y uno de los genios que han convertido el mundo del videojuego en lo que es hoy en día. Es difícil imaginar cómo sería el sector actualmente sin su influencia, pero ya os puedo asegurar que peor o, al menos, no tan mágico.