El bombazo de la semana llega directo desde las islas británicas y el golpe lo ha recibido Huawei, la empresa que más está sufriendo la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El gigante asiático de telefonía y telecomunicaciones ha sido vetado de uno de los países pioneros en redes 5G, algo que no es baladí.

Tras ser acusada de espionaje por parte de Estados Unidos, la compañía china ha visto como cada decisión y cada declaración que se hacía desde occidente era una mala noticia para ellos y para su negocio. Empezando por su prohibición de trabajar con Google (responsables de Android) y pasando por ser expulsada de la carrera del 5G en territorio americano. Una vez sucedieron estos primeros pasos, Huawei ha sido testigo de cómo su propia empresa ha ido colándose poco a poco en la lista negra de muchísimas compañías.

Y si bien de algunos problemas ha sabido salir -como del uso de Android en sus smartphones o el crear portátiles sólo con componentes chinos- la que se le está viniendo encima en el campo de las telecomunicaciones es algo que puede darles un golpe muy duro (para sus negocios fuera de China).

Y es que si primero los sacaron de EE. UU. ahora el siguiente en dar el paso ha sido Reino Unido, país pionero en redes 5G en Europa y que necesitó de la ayuda de Huawei para desplegar esta tecnología por las islas británicas. Casualidades del destino ahora es el Gobierno quien los ha baneado.

La excusa para ello, por supuesto, es la seguridad nacional. Tal y como explica el Gobierno británico en su comunicado, todas estas decisiones se han tomado siguiendo las instrucciones de los expertos en ciberseguridad del país tras analizar la situación de la compañía china.

“Reino Unido ha gestionado la presencia de Huawei en las redes de acceso del Reino Unido desde 2005 y también tenemos que evitar una situación en la que los operadores de banda ancha dependan de un único proveedor para sus equipos. Como resultado, siguiendo los consejos de seguridad de nuestros expertos, estamos aconsejando a los operadores de fibra que se alejen de la compra de nuevos equipos de Huawei”, explican en su página web.

Entre las medidas que se han acordado está la de dejar de comprar equipos a Huawei para enero de 2021 (recordad que sólo hablamos de equipos pertenecientes a las infraestructuras de 5G) y la orden de que en 2027 ya no quede ningún componente de Huawei dentro de sus redes 5G.

Esta decisión no ha dejado indiferente a nadie, y mucho menos a Huawei. “Esta decepcionante decisión es una mala noticia para cualquier persona en el Reino Unido que tenga un teléfono móvil. Presenta una amenaza de ralentizar el desarrollo digital de Reino Unido, aumentar los costes y profundizar la brecha digital. En lugar de subir el nivel, el gobierno está bajándolo y le instamos a que reconsidere esta decisión”, ha declarado hace unos minutos Edward Brewster, portavoz de Huawei en Reino Unido.

Huawei quiere volver a hacer dinero con Google

Pese a que la compañía china ha negado por activa y por pasiva que son una herramienta de espionaje del Gobierno chino, los países occidentales -con Estados Unidos a la cabeza- no acaban de fiarse del gigante asiático, y su posición dominante en el sector móvil y en el sector de las telecomunicaciones ha propiciado que estos países hayan decidido curarse en salud, antes que nada.

No podemos olvidar que Huawei es la responsable de gran parte de la tecnología 5G que hay actualmente en todo el mundo y que estas prohibiciones pueden provocar un enorme retraso en el despliegue de estas redes.

Si somos escépticos y lo vemos con distancia la excusa de la seguridad nacional puede ser creíble, pero por mucho que lo intentemos la duda de si toda esta parafernalia es una estratagema de EE. UU. para ganar tiempo en la carrera del 5G es una posibilidad que no podemos pasar por alto. Sólo el tiempo tiene la respuesta.