Después del lanzamiento de la Crew Dragon de SpaceX el otro día junto a la NASA aquí nos hemos quedado con ganas de más. Las noticias del espacio y los cohetes espaciales son una fuente de lectores natural ya que nada genera más curiosidad e intriga que el abismo que tenemos allí arriba y las estrellas.

Y debido a ese interés por nuevas historias que contar nos hemos topado hoy con uno de los proyectos más interesantes que se están llevando a cabo en Estados Unidos y que une a la empresa aeroespacial Rocket Lab (toda una declaración de intenciones) y a la NASA. ¿El objetivo? Poner un satélite en la órbita lunar.

Rocket Lab es conocida en el sector por lanzar pequeños satélites a la órbita terrestre. En total, la compañía ha puesto 53 de sus satélites en el espacio y, hasta ahora, todos estos lanzamientos han sido colocados en la órbita terrestre baja (en inglés se conoce como LEO).

Ahora, y aprovechando sus conocimientos sobre órbitas, quieren ir más allá y nuestro querido y solitario satélite es el objetivo. La misión está programada para el 2021 y se realizará gracias a que han firmado de colaboración con la NASA.

La nave espacial que mandarán a la Luna ya tiene nombre, CAPSTONE, y el objetivo del proyecto es probar el cómo navegar en la órbita lunar para así ayudar a las misiones humanas que vayan a nuestro satélite en el futuro.

Para la misión Rocket Lab ha añadido algunas mejoras a Photon, su nave espacial utilizada hasta ahora para llevar satélites a la órbita terrestre baja. Destacan unos tanques propulsores más grandes, un nuevo motor que la compañía está desarrollando llamado HyperCurie (y que está impreso en 3D), y paneles solares para estirar un poco más la autonomía una vez que esté en el espacio.

El lanzamiento tendrá lugar en Virginia (Estados Unidos), y la nave irá dirigida a una órbita circular baja alrededor de la Tierra. A partir de ahí los propulsores irán estirando esa órbita, para ir alejándose del planeta. Después quemará todo el combustible del motor HyperCurie para poner dirección la Luna. En total, llevará unos ocho o nueve días llegar al lugar correcto donde se desplegará la nave espacial CAPSTONE, que recorrerá el último tramo hasta el satélite.

Una vez en la Luna, CAPSTONE intentará acoplarse en la órbita lunar, probando tecnologías de navegación y control que pueden ser críticas para el futuro. El objetivo es un tipo particular de órbita alrededor de la Luna, conocida como órbita de halo rectilínea. Esta órbita llevará a CAPSTONE a entre los 1.600 y 70.000 kilómetros de la superficie lunar.

También es la misma órbita en la que la NASA planea construir un nuevo puesto de avanzada lunar llamado la Puerta (The Gateway). Esta estación espacial servirá como punto de paso para los astronautas, donde podrán vivir y entrenar durante breves períodos de tiempo antes de descender a la superficie de la Luna.

Lo que se espera de esta misión es que los datos que CAPSTONE recolecte ayuden a la NASA a comprender mejor cómo navegar en esta órbita en el futuro.