Ya os hemos hablado de ello: los NFT son token no fungibles, certificados de autenticidad y pertenencia en obras de arte como dibujos, gráficos, canciones… Ya, a estas alturas, son pocos lo que no han oído hablar de los NFT y muchos los que se están planteando entrar en el mundo de las criptomonedas y el arte (hasta el grupo de Mägo de Oz ha sacado su propio NFT).

Sin embargo, muchos ignoran la cara B de esta moneda: mintear NFTs, el minado de criptomonedas, todo lo relativo a este mundo, contamina muchísimo.

Kilos y kilos de carbono

El día 6 de abril se publicó en Nature Communications que, como sigamos a este ritmo (y, siendo honestos, esto parece que va a continuar), las emisiones de carbono que se produzcan en China debido al minado de criptomonedas “se espera que superen las de algunos países desarrollados como Italia, los Países Bajos, España o la República Checa”.

Gráfico consumo de países (teravatios-hora)
Canadá (top 7 en el mundo): 522'2 teravatios/hora
Brasil (top 8): 509'1 teravatios/hora
Corea del Sur (top 9): 507'6 teravatios/hora
Francia (top 10): 450'8 teravatios/hora
Reino Unido (top11): 309'2 teravatios/hora
Industria Bitcoin (top 12): 296'6 teravatios/hora
Arabia Saudi (top 13): 296'2 teravatios/hora
Italia (top 14): 293'5 teravatios/hora
México (top 15): 258'7 teravatios/hora
España (top 16): 239'5 teravatios/hora
[Consumo de energía por países en Teravatios-hora. Fuente: Nature Communications]

Esto hará que cumplir sus objetivos climáticos se complique de forma muy severa: querían alcanzar la neutralidad en su huella de carbono (que el carbono expulsado a la atmósfera fuera el mismo que reconvierten las plantas) para 2060.

Según este mismo artículo de Nature, en China se producen el 75% de las operaciones globales que se realizan con bitcoins, minado incluido. La energía barata que hay en algunas zonas de China hace de este país el lugar perfecto para minar.

¿Y los NFT?

¿Con respecto a los NFT? Aquí la cosa es más difícil de averiguar. Algunos investigadores creen que la propia creación de un NFT corriente (mintear) supone unos 83 kilos de CO2; mientras que la transferencia de propiedad puede suponer unos 30 kilogramos de CO2. Para que te hagas una idea, ver una hora de Netflix supone unos 100 gramos de dióxido de carbono.

A esta conclusión llegó también carbon.fyi, una herramienta de Offsetra que calcula la huella de carbón de una dirección de Ethereum (la plataforma descentralizada donde ocurre todo). Cuando el artista y activista por el clima, Joanie Lemercier, calculó su propia huella, encontró una realidad desalentadora: uno de sus NFT suponía 80 kilógramos de CO2. Publicó seis y los vendió en unos diez segundos.

Lemecier publicó un artículo en su página web. Él tenía intención de ir reduciendo año tras año su propio consumo de energía, pero esto se fue al garete con la publicación de esos seis NFT. “El lanzamiento de mis seis obras de criptoarte supuso en 10 segundos un consumo de energía equivalente al realizado en los dos últimos años en mi estudio”.

Precisamente, por todo el minado se da esta situación. Ordenadores de todo el mundo están compitiendo constantemente para asegurarse que no hay ningún tipo de fallo en la cadena de bloques (blockchain, la base de datos mundial con todas las operaciones), al tiempo que intentan generar nuevos bloques en esta cadena. ¿Consecuencia? Según Blockchain.com, en abril de este año llegó a haber más de 170 quintilliones de intentos de generar esos nuevos bloques. Para los estadounidenses, un quintillón es un 1 seguido de 18 ceros.

La gran batalla

Por supuesto, siempre que sale el tema de lo mucho que contamina el bitcoin, las criptomonedas, los NFT, sus seguidores siempre hablan de la prueba de participación (proof of stake), la nueva forma de minado. En teoría, llegará pronto.

Con el proof of stake, en lugar de tener a tantas personas compitiendo para validar esas operaciones, asegurándose de que no hay errores en la blockchain, serán personas concretas las que validen (en teoría, elegidas de forma aleatoria, pero dando preferencia a aquellos que cumplan una serie de criterios). Se seguiría creando valor, pero no estaría todo el mundo intentando resolver todas las operaciones al mismo tiempo, compitiendo por quién lo hace primero.

Sin embargo, llevamos esperando a la prueba de participación desde hace años y parece que nunca va a llegar. En una entrevista concedida al New York Times, desde la Fundación Ethereum respondieron que habría que esperarse “otros 6 o 12 meses”. Esto es debido a que “ya hay asegurados cientos de miles de millones de dólares en valores y el cambio no se puede producir de la noche a la mañana o habría riesgo de fracasar”.

Puede que este cambio en el mundo de las criptomonedas haga que ya no se consuma tanta energía en el futuro, pero el daño ya está hecho. Y se sigue cometiendo día tras día, segundo a segundo. Hay artistas, como Beeple, que dicen que “convertirán su huella de carbón en neutral o negativa” por invertir en energías renovables o proyectos en los que se cree tecnología que elimine el CO2 (tal y como dijo a The Verge). ¿Será suficiente?