Los audiófilos del mundo hemos tenido siempre una eterna lucha interna. Por un lado los dispositivos inalámbricos nos parecen maravillosos por la sencillez que presentan, pero por otra parte este tipo de equipos normalmente no suelen dar la talla en cuanto a calidad de audio. Por fortuna el tiempo pasa, y aunque nosotros tengamos más arrugas que ayer la tecnología suele avanzar para mejor. Y el Sonos Arc que hoy os traigo es muestra de ello.

Si os gusta el sonido envolvente, ver películas en el salón de vuestra casa y disfrutar de una buena experiencia cinematográfica, lo más seguro es que te hayas planteado más de una vez poner un home cinema o un clásico 5.1. Y esto era lo normal, ya que hasta hace no mucho no había más opción si querías emular la calidad del cine.

Pero, como a mí me pasaba, muchísimos potenciales compradores se veían tentados de probar otras soluciones menos engorrosas, ya fuesen inalámbricas (aunque con el inconveniente de que también se necesita instalación) o los todo en uno, como las barras de sonido. Y si bien las inalámbricas han ido ganando fuerza con el tiempo, lo que ha terminado por asentarse como un complemento habitual a la televisión de casa es la barra de sonido.

Desde una primera LG que tuve en 2013 de gama de entrada hasta hoy he probado bastantes, así que en el análisis de las Sonos Arc de hoy os voy a dar mis impresiones sinceras. Ha habido mucha competencia durante estos años, pero ninguna llegó a triunfar. ¿Será el modelo de Sonos quien clave la pica en Flandes?

Enorme y pesada: como debe ser

Lo más impresionante de la barra es verla entrar por la puerta de casa. Y no es para menos, ya que las dimensiones del producto son 114 x 9 x 14 cm a lo que se añade un peso de casi 7 kilos. O lo que es lo mismo, casi tan grande de largo como una televisión de 50″ y tan pesada como una caja llena de libros (aunque aquí toca tirarle de las orejas a la compañía por no poner ni en su web ni en la caja las dimensiones y el peso de la barra).

Y esto es lo que uno quiere cuando compra una barra de sonido, ya que en este campo el peso y el tamaño de los productos suele significar calidad. Y con el Sonos Arc se cumple esta regla.

Debido a su enorme tamaño, la mesa de la televisión debe ser larga, con al menos 1,20 metros de espacio, ya que si no queda o demasiado justa o, directamente, sobresaliendo por los lados, y lo ideal es que toda la barra descanse sobre la mesa, ya que las vibraciones que se producen en la barra mientras suena se absorben a través del mueble (mejorando, ligeramente, el audio).

En mi caso, con una televisión de 55″, la barra de sonido casi se ajusta a la perfección con la televisión. Al principio os costará adaptaros, ya que es un periférico enorme y llama la atención (sobre todo en blanco), pero os haréis bastante rápido… en parte a lo bien que se escucha.

11 altavoces repartidos por toda la barra

Pero ser pesado por ser pesado no es una virtud, sólo lo es si ese peso se corresponde con algo, y en el caso de la Sonos Arc ese algo es la enorme filas de altavoces que tiene en su interior.

Concretamente hablamos de tres tweeters de 3/4 de pulgada a los que se suman ocho woofers elípticos. Y todo ellos alimentados por amplificadores de clase D. Y si veis las fotos del producto por dentro, veréis que los altavoces están agrupados como en tres direcciones.

Y este es en parte el secreto del Sonos Arc, ya que es la orientación de éstos es la que permite que la barra sea compatible con la tecnología Dolby Atmos, la cual es capaz de conseguir un sonido envolvente pese a que todo sonido venga de un sólo punto delante de nosotros.

Y la pregunta que todo el mundo me hace: ¿de verdad consigue dar un sonido envolvente? Os lo prometo. Si bien las películas o series que solemos ver no tienen un sonido especialmente diseñado para sentir el 5.1, hay muchas demostraciones en internet que sí permiten saber si vuestro equipo cumple con el estándar. Por supuesto, probé varios durante una mañana. Y todos me dieron la misma sensación… que la barra de sonido hace magia.

Con el Sonos Arc de verdad se consigue un sonido claramente espaciado y envolvente, y experimentar esto con una sola barra de sonido fue impresionante, y os lo digo con la mano en el corazón ya que durante muchísimos años he buscado algo así en un dispositivo de audio. Tan sólo un cable de potencia, un HDMI conectado a la tele y una barra. Nada más, sin líos ni trucos.

Formas de conexión

Por supuesto, la barra de sonido es de Sonos, así que esto significa conectividad con casi todo y mucha influencia de lo inalámbrico.

Spotify, Apple Music, Amazon Music, Youtube, Audible, Deezer… Y no sólo eso (que no es poco, ya que estamos hablando de casi todos los servicios de música por streaming que hay), ya que también tiene integrado Google Assistant y Amazon Alexa, a los que puedes llamar gracias a los cuatro altavoces de largo alcance que tiene el dispositivo y que funcionan realmente bien. En definitiva, es de los equipos mejor equipados en cuanto a conectividad.

Pero como no todo es WiFi y seguro que aquí hay gente de la vieja escuela leyendo, toca describir las dos formas alámbricas que tiene Sonos Arc: a través de HDMI 2.0 o bien a través de cable óptico.

Si bien ambas conexiones son perfectas, incluso para el más audiófilo, mi consejo es que uséis el HDMI porque conectado al puerto ARC de la televisión podéis enlazar el mando de la tele a la barra, consiguiendo así subir o bajar el volumen desde el propio mando de vuestra tele (y es que el Sonos Arc no trae mando incorporado, teniendo que hacerlo todo a través de la aplicación de movil o con los tres botones táctiles de la parte superior de la barra).

Conclusiones

Para terminar, voy a repasar el producto y añadir un par de cuestiones que no he nombrado hasta ahora. Por ejemplo, el Sonos Arc es precioso y sobrio en su diseño. Lleno de pequeños agujeros y con una forma redondeada y larga, queda perfecto en el mueble de la televisión además de no tapar para nada la visión de la TV, algo que temía debido a lo grande que se ve cuando está en la caja. En mi opinión en negro es mucho más elegante que en blanco.

Y luego está el tema de la calidad de audio: es impresionante. Si bien la barra Sonos Beam de la compañía hace una gran labor en casi todos los usos, es Sonos Arc una evolución claramente a mejor. Sonido potente, muy definido, realmente bien situado con una sensación envolvente brillante y, por fin, válido para escuchar música (casi todas las barras en cine van bien, pero con la música suelen mostrar fallas).

En definitiva, Sonos Arc es una barra de sonido cara (899 euros), pero cuesta cada euro que vale. La mejor que he probado hasta ahora y, posiblemente, la reina del sector ahora mismo. Si se acompaña del subwoofer inalámbrico que vende la compañía seguramente la experiencia sea aún mejor, pero como no lo hemos probado no nos vamos a mojar, aunque si os aseguro que la barra, por sí misma, ya es -casi- perfecta.