Twitch es una plataforma que ha revolucionado el videojuego. Creadores de contenido comparten sus partidas en directo con sus espectadores y eso ha abierto nuevas dimensiones sobre cómo consumimos ocio digital. Así, tenemos desde el profesional que enseña a sacar partido a cada héroe de Overwatch, pasando por torneos competitivos o el escaparate para muchos títulos indies que, por el contrario, pasarían desapercibidos. Among Us obtuvo su popularidad gracias a esta plataforma y ahora ha sido nominado como Juego para Móviles y Mejor Multijugador en los Game Awards. Por otro lado, Twitch es también protagonista de diversas polémicas: el descontento sobre sus normas en cuanto al uso de música y el uso del ejército de Estados Unidos para reclutamiento son algunas de las más recientes. Asimismo, hay un debate cíclico sobre un tipo de creación de contenido que ha vuelto a avivarse en las redes sociales: las streamers eróticas.

Aunque sea popular por la retransmisión de videojuegos, Twitch se ha abierto a otras variedades. Es posible hallar directos de músicos que ofrecen conciertos, en los que el público puede solicitar uno de sus temas preferidos; asimismo, podemos asistir a partidas de rol de tablero o recibir una clase de cocina. No obstante, hay un tipo de creadora de contenido que ha levantado ampollas en la comunidad: la streamer sexy. Insisto en el femenino porque, si bien hay varones que deben parte de su éxito a su atractivo, éstos no se someten a juicio popular como sí sucede con las mujeres.

[Pokimane, una de las streamers más populares en Twitch]

¿Escote o no?

Si consultamos las normas de Twitch, observamos que el contenido sexual está prohibido. Al ser una plataforma abierta a todos los públicos, pide que el creador exponga la etiqueta de +18 si retransmite videojuegos violentos, si su conversación trata temas no apto para menores e inclusos si utiliza lenguaje malsonante.

No obstante, esto no impedía que creadores de contenido utilizasen su atractivo físico como atracción principal o complementaria de su canal. En 2018, las quejas de los usuarios que veían el uso del erotismo como una estrategia desleal llevaron a Twitch a implementar un código de vestimenta que no resultó satisfactorio: “El atuendo en las transmisiones de juegos, la mayoría de las transmisiones en casa y todas las imágenes de perfil / canal deben ser apropiadas para una zona pública, un centro comercial o un restaurante”.

[El speedrunner Caleb Hart]

Esta normativa, además, resultaba ambigua: ¿Qué es apropiado para una zona pública? Si puedo ponerme un escote sugerente en una cita, ¿por qué no puedo hacerlo en mi canal? ¿Entonces no es lícito retransmitir en pijama? Por supuesto, esto llevó a episodios absurdos, como la expulsión temporal de la jugadora Fareeha por lucir un top deportivo.

El pasado abril, Twitch revisó su código de vestimenta y elaboró una serie de normas más detallas y que abordan un montón de dudas: ¿Puedo llevar escote? ¿Hasta qué porcentaje de piel puedo mostrar en mi canal? ¿Qué pasa si hago un directo en la playa? ¿Y si entra mi compañero de piso sin camiseta y sale en cámara?

[Fareeha, streamer profesional de Overwatch]

Sobre qué poder o no enseñar, Twitch deja muy claro: “Las personas que se identifiquen como de género femenino deben cubrirse los pezones. No se permite la exhibición de la parte inferior del pecho. El escote puede mostrarse siempre y cuando se cumplan los requisitos de cobertura. Todos los streamers deben cubrirse el área comprendida entre las caderas y la parte inferior de la pelvis y las nalgas. En aquellas áreas del cuerpo que deben cubrirse, dicha cobertura debe ser totalmente opaca; las prendas con transparencias totales o parciales no se consideran cobertura”.

El capital erótico: un gran power-up

Sin embargo, esto no ha calmado el debate. De tanto en tanto, encontramos en redes sociales quejas sobre cómo una mujer se pone escote y eso aumenta su número de espectadores; incluso hay usuarios que añaden un clip de demostración. Incluso hallamos ensayos sociológicos, como Nothing but a titty streamer, en el que profundiza: Nuestro análisis revela que el término de ‘streamer de tetas’ va más allá del insulto pueril y descartable. El término es una ventana y la lógica cultural subyacente y a las ansiedades dentro de la cultura gamer sobre el trabajo y la legitimidad en el mundo del streaming, además de problemas mayores sobre cómo los cuerpos de las mujeres actúan, se perciben y se juzgan a través del videojuego”.

[Quqco, streamer que fue baneada por un disfraz de Chun-Li “demasiado sugerente”]

A pesar de todo, y por mucho que sean criticadas, Twitch no ha establecido normas sobre si la sensualidad es una falta. Entre los argumentos en contra, hallamos cómo las streamers eróticas perjudican a las jugadoras, reforzando estereotipos hipersexualizados que incitan al acoso sexual de espectadores tóxicos. Al igual que decíamos en el reportaje sobre OnlyFans, las mujeres se convierten de nuevo en víctimas y responsables de las agresiones sufridas.

Asimismo, definir qué es ser una streamer sexy depende de la subjetividad de cada persona, y si nos ponemos estrictos, al final incurrimos en el prejuicio misógino de reducir el éxito profesional de una mujer a su belleza. Después de todo, la creación de contenido se basa en un formato audiovisual y la belleza nos atrae. En una jungla como Twitch, cada creador se enfrenta a una cuestión importante: ¿Qué objetivo tengo con mi canal y qué puedo ofrecer para conseguirlo? Hay quien tiene éxito porque llega a la plataforma con una visibilidad mediática preestablecida, como sucede con futbolistas de éxito que se suman a la plataforma. Otros, aprovechan su estatus en los esports. No obstante, las habilidades sociales y el carisma conforman uno de los reclamos principales para ser la elección del espectador, incluso más allá del imán que supone una cara bonita.

[Catherine Hakim, psicóloga que ha estudiado el capital erótico]

El uso de la sensualidad para obtener prestigio social ha sido analizado por la psicóloga Catherine Hakim, que acuña el término capital erótico: “En el capital erótico se aúnan la belleza, el atractivo sexual, la vitalidad, el saber vestirse bien, el encanto, el don de gentes y la competencia sexual” (Capital erótico: el poder de fascinar a los demás). Este conjunto de dones y habilidades puede aprovecharse para aumentar nuestro estatus y alimentar el éxito de actividades que incluyan un componente social.

Un streaming, a fin de cuentas, es un evento que se sustenta en la comunicación del streamer y su público, con lo que las habilidades sociales forman parte de la clave del éxito. Si echamos un ojo a los creadores más exitosos, hallamos en Ibai una frescura en su expresión que le hace único; el humor sencillo y descarado de El Rubius le hace conectar con un público adolescente. Caleb Hart se hizo célebre no sólo por sus speedruns, sino por lucir su musculatura sin camiseta durante sus directos.

[Holiwhirl, una de las streamers de Overwatch más exitosas]

Las streamers eróticas, además, protagonizan artículos del estilo “las mujeres más sexis de Twitch”, lo cual les proporciona una visibilidad aún mayor. Sin embargo, ¿realmente copan la esfera de los streamings? En el caso de que Twitch siempre te sugiera a chicas con escote generoso, tal vez se deba al algoritmo basado en contenido que sueles consumir. Por otro lado, si echamos un vistazo a la lista de los streamers más vistos en Twitch, con actualización del pasado 29 de octubre, sólo encontramos un nombre femenino: Pokimane.

Aun así, ¿por qué nos molesta ver una mujer que sepa aprovechar su capital erótico? Tal vez, porque si bien es posible entrenar nuestra habilidad en un videojuego o mantener la constancia que permite la asiduidad de los espectadores, potenciar el propio encanto no siempre está en nuestra mano. A pesar de todo, lo importante es ser honestos con el contenido que creamos, la comunidad que alimentamos y el ocio que consumimos.