Era la navidad de 1997 y mi hermana mayor había pedido a los Reyes Magos una consola, le daba igual si era una PlayStation o Nintendo 64. Los reyes, que son gente sabia, vieron que las dos consolas valían lo mismo pero que la consola de Nintendo traía un juego, el Super Mario 64, mientras que la de Sony venía sin juego. No había más que hablar, esa sería la máquina elegida y la que esperaría envuelta bajo el árbol de navidad. Ese fue el comienzo de un viaje que me ha traído aquí y, por si fuera poco, las mejores navidades de mi niñez.

Pero, ¿por qué os cuento esto? Para que entendáis que mi visión puede estar influida por ese filtro de color y perfección que son los recuerdos. Super Mario 64 es, seguramente, mi juego preferido de todos los tiempo, y cuando Nintendo anunció la colección Super Mario 3D All-Stars mi niño interior chilló muy fuerte.

Junto al clásico de 1997, Nintendo añadía Super Mario Sunshine (2002) y Super Mario Galaxy (2007), juegos de Game Cube y Wii respectivamente. Como se puede intuir, la idea de Nintendo era traer a Nintendo Switch tres clásicos recientes, para nostálgicos y nuevos jugadores que no pudieron disfrutar de esos títulos en el pasado (porque lo mismo ni existían cuando se lanzaron).

Yo me encuadro, como habéis leído, entre los nostálgicos que jugaron en su momento y, como buen abuelo cebolleta, mi misión ahora mismo es hablar de qué tal está esta colección y de si el trabajo y la espera ha merecido la pena. Pero ya os adelanto, siempre merece la pena volver a jugar estos juegos.

Un trabajo de conservación perfecto

Pese a que no era necesario que me pasara los juegos otra vez, ya que son los mismos que entonces disfruté y pasé, quería terminarme al menos uno de los tres. Por supuesto, ese juego ha sido el Super Mario 64, y el motivo no ha sido otro que el de la nostalgia y la diversión. Una vez cogí el mando Pro de la Nintendo Switch no pude soltarlo.

Todo lo que me venía a la cabeza eran recuerdos y flashes del pasado. Y no sólo porque me vicié de pequeño, sino porque el juego era exactamente lo que jugué de pequeño. La cámara, el control, los movimientos, los fallos… todo es lo mismo, y esto se debe a que el juego no es un port, sino una ROM del juego original emulada en la Nintendo Switch, de ahí que todo sea exactamente igual que el original.

Esto tiene una parte genial, y es que si buscas fidelidad aquí la vas a encontrar, es como volver al pasado pero sin la tele de tubo y sin las clases al día siguiente, pero por lo demás es igual. Esto pasa con los tres títulos. La experiencia, en todos, es idéntica a lo que vimos en su lanzamiento. Incluso en Super Mario 64 se ha mantenido la pantalla a 4:3 típica de la época.

Una versión mejorada habría sido lo ideal

Si como persona de cierta edad agradezco y veo necesario este tipo de trabajos, porque ya pienso más en la conservación del medio que en otros temas -en serio, o las compañías se ponen las pilas o vamos a seguir perdiendo cientos de juegos al año por culpa de licencias que no se renuevan o de códigos fuente que se dejan morir entre toneladas de basura digital-, creo que este Super Mario 3D All-Stars habría alcanzado la perfección si desde Nintendo hubiesen puesto un poco más de su parte.

Tal y como vemos en los remasters de Halo: The Master Chief Collection, por decir uno, la opción de estar jugando a un juego y que con un sólo botón podamos ver cómo se veía el juego en la consola original para poder pasar y disfrutar del título en alta definición y mejorado se ha demostrado como la forma ideal a la hora de traer de entre los muertos videojuegos ya antiguos a la nueva generación. Entonces, ¿por qué no lo han hecho?

Pienso en que, desde Nintendo, podrían haber lanzado un port mejorado de Super Mario 64, con texturas en Full HD, pantalla panorámica, cámara mejorada y a 60 FPS y, la verdad, es que me entra una gran tristeza. Y ni siquiera creo que ésta fuese la versión a la que se debería jugar, la canon siempre será la original, pero al menos haber dado la oportunidad de perfeccionar un juego que ya es -casi- perfecto.

Y esta queja se extiende a todos. Aunque, siendo sinceros, el que mejor parado sale de todos es el Super Mario Galaxy, ya que al ser el más moderno la resolución a 1080p y los 60 FPS le sientan de maravilla, como si el tiempo no hubiese pasado por él.

Conclusiones

Os soy sinceros: creo que todo el mundo debería tener esta colección si, por algún casual, no tiene los juegos y las consolas originales. Estamos hablando de tres títulos de enorme valor histórico y de infinita calidad, los cuales están en mejor forma que nosotros porque a ellos, la verdad, los años no les han pasado factura.

Me he vuelto a pasar Super Mario 64 y ha sido genial, tanto que si lo hubiese jugado hoy por primera vez del notable no habría bajado, ya que todo lo que hace es perfecto (el 8 y no el 10 es por la cámara, que menudo dolor de cabeza y bendita niñez en la que no nos fijábamos en dichos detalles).

Nintendo podría haber trabajado más en esta colección, pero lo que han lanzado es un imprescindible, por mucho que podamos quejarnos en cuanto a las formas del lanzamiento. Qué más puedo decir… Ah sí, Here we go again, dear Mario.