Hay algo maravilloso en el universo, y eso es que las posibilidades son casi infinitas allá afuera. Casi siempre siguiendo nuestras leyes de la física, otras tanta saltándose todo lo que creemos saber sobre astronomía y, de vez en cuando, dándonos increíbles sorpresas. Y el caso de hoy es el de ese planeta que, según sus descubridores, no debería existir.

La existencia de LTT 9779 b (que es así como se llama el astro del que hablamos) fue descubierta hace un mes por un grupo de astrónomos en la Universidad de Chile. El líder del proyecto, James Jenkins, explicó para la NASA que este exoplaneta es del tipo Neptuno, porque es un gigante gaseoso, y que se encuentra a 263 años luz de nuestro planeta Tierra.

[En la web de la NASA se puede encontrar toda la información sobre el exoplaneta]

Durante sus observaciones, los científicos han encontrados datos realmente sorprendentes, llegando a ser una muestra realmente única. Por ejemplo, la temperatura del exoplaneta es de 1.600 grados y su año dura tan sólo 19 horas, o lo que es un lo mismo, 0,8 días terrestres.

¿Y cómo es etas dos cosas posibles? Pues por el mismo motivo: porque está pegado a su estrella. Al haber tan poca distancia entre LTT 9779 b y su estrella, el exoplaneta recibe muchísima radiación y muchísimo calor de ésta, y a su vez su órbita es mucho más corta y su velocidad mucho más rápida de lo habitual.

Otro de los detalles que han sorprendido a los científicos es que este Neptuno posee atmósfera, cosa que no debería tener precisamente por sus 1.600 grados de temperatura. Para comprobar este dato tuvieron que utilizar el telescopio espacial Spitzer, el cual les mostró su atmósfera a través de la luz infrarroja que emite el planeta. La pregunta sobre “cómo puede ser que no sea un roca sin nada en mitad del espacio” sigue en el aire.

[Crédito: Unplash]

Este gigante gaseoso tiene casi 30 veces la masa de nuestro planeta Tierra y su radio es casi la mitad del de Júpiter. Y esto último es lo que hace que la cuestión de la atmósfera sea más sorprendente aún, porque se pensaba que sólo los gigantes gaseosos masivos del tamaño de Júpiter podían retener una atmósfera.

El descubrimiento del exoplaneta LTT 9779 b es uno de esos motivos por los que la ciencia nunca deja de avanzar. Cosas que no se creían posibles, hallazgos que no se pueden explicar, descubrimientos que no responden a las teorías que teníamos por seguras. La realidad que nos rodea aún es un misterio y ese es el motor que nos hace avanzar. Nunca tendremos la respuesta a todas las preguntas… ¿o sí?