El próximo 24 de marzo da el pistoletazo de salida Disney+. Mucho hemos hablado de la plataforma de streaming de la casa de Mickey Mouse, pero ahora estamos, por fin, a tan sólo una semana de su lanzamiento oficial.

Cuando esto último ocurra, miles de personas en toda Europa se conectarán de manera simultánea para consumir todo el contenido disponible, aunque existe una serie que se va a llevar la palma: The Mandalorian. Basada en el universo de Star Wars, esta producción de 8 episodios ha triunfado en aquellos países donde ya se ha estrenado, hasta tal punto que está confirmada una segunda temporada. Si quieres saber más de lo que te espera, aquí van los cuatro puntos clave de la serie.

Respeto al universo Star Wars

No se podía comenzar por otro apartado que no fuera este: el tremendo respeto que la serie tiene al universo de Star Wars. Estamos acostumbrados a que la licencia de “La guerra de las galaxias” pase por muchas manos… y en ocasiones no salgan productos que sean todo lo decente que deberían. Sin embargo, con The Mandalorian podemos quitarnos ese miedo.

Toda la ficción guarda un respeto y amor absoluto al ecosistema creado por George Lucas hace ya más de cuatro décadas. Sin ir más lejos, la serie se basa en los momentos posteriores a la caída del Imperio y justo antes de la aparición de la Primera Orden. A partir de aquí, vamos a ver todos esos elementos que ya presenciamos en la trilogía original, además de otros nuevos que llamarán la atención de los más curiosos de la saga. ¡Y mucho ojo a la cantidad de guiños que tiene!

Western espacial

Tal como se apunta en el párrafo anterior, la serie se basa en los momentos posteriores a la caída del Imperio (no se sabe cuánto tiempo, sólo que es después). Este es el marco contextual histórico sobre el que navega un western espacial que bebe del mejor cine del Oeste que vimos a mediados del siglo pasado (y décadas siguientes).

¿Sergio Leone y su Trilogía del dólar? ¿La maravillosa La diligencia de John Ford? ¿Los siete magníficos de John Sturges? Todo lo que hemos mencionado son producciones que están entre lo mejor que ha dado la historia del cine. Pues de todo eso bebe The Mandalorian, sólo que con blásteres que disparan rayos, algún que otro poder sobrenatural, speeders en lugar de caballos… y jawas por doquier (al menos no son ewoks).

Los personajes

Puede que a simple vista parezca un personaje plano y sin recorrido, pero el mandaloriano es un tipo increíble. Interpretado por Pedro Pascal, este cazarrecompensas no tiene otro objetivo en la vida que ganar dinero con los encargos recibidos, desde acabar con alguien hasta transportar mercancías. De hecho, este último punto es la misión encargada en la serie, donde se le ordena recoger y entregar a un “niño”.

A partir de aquí, la serie se rodea de personajes con un fuerte carácter y que suman siempre a la trama –y no restan-. Este es el caso de Greef Kanga, el líder del gremio de los cazarrecompensas interpretado por un sempiterno Carl Weathers, o incluso del siempre irreverente Taika Waititi, que pone la voz al droide IG-11 (y no entramos a detallar nada más).

Así mismo, mención especial para los personajes femeninos. Durante gran parte de estos ocho episodios tendremos a Gina Carano haciendo de Cara Dune, una exsoldado rebelde que se ha metido a mercenaria. Se peleará con el mandaloriano, lo ayudará y dará mucho de qué hablar. Y a todo esto, ¿por qué lo ayuda? Pues porque enfrente estarán los restos del Imperio, personificados en la ficción por un gigante de la pequeña pantalla como Giancarlo Esposito.

Y Baby Yoda

Más de uno se estará preguntando: “Has hablado de todos los personajes, ¡pero no has mencionado al más importante!”. Tranquilo, lo estábamos dejando para un apartado especial: nuestro querido Baby Yoda.

El “niño” del que se hablaba en párrafos superiores es este extraño ser que no tiene nombre en la serie. De hecho, se le ha apellidado como “Baby Yoda” por ser una versión infantil de la misma especie de Yoda. Esto implica que esta misteriosa criatura también es sensible a la fuerza al igual que lo era el maestro Yoda, por no hablar de que su ciclo de vida es completamente diferente al del resto de la galaxia (en la serie tiene 50 años, es decir, se le pone “Baby”, pero de bebé… pues tiene poco).

Con Baby Yoda vamos a saltar de alegría, vamos a reír, a llorar, a pasarlo mal en algunos momentos, pero, sobre todo, vamos a disfrutar con él. Un personaje que no dice ni una palabra, pero transmite el mayor de los carismas. Pocas cosas representan mejor a Star Wars que esta criatura.