Ayer saltó el bombazo del año (o casi de la década) en Twitch. Después de años de silencio y bula papal, la plataforma de streaming ha decidido -sin previo aviso- empezar a perseguir a sus usuarios que utilicen música con derechos en sus directos. Y esto, queridos lectores, es algo muy serio.

Si bien en Youtube este motivo ha hecho que miles de creadores de contenido vean cómo sus vídeos no se podían monetizar o cómo les freían a strikes (avisos que pueden acabar con el canal cerrado), en Twitch aún no habían cruzado esa línea. En Youtube llevan años con esta durísima política, pero en la aplicación propiedad de Jeff Bezos acaban de hacerla efectiva, sin previo aviso.

Y recalco la palabra “efectiva” porque, por supuesto, en las políticas de Twitch figura desde hace años el tema del copyright y la música con derechos, pero a efectos prácticos nunca se habían metido con los creadores por ello. Había total libertad, cosa que los creadores agradecían, ya que se veían menos encorsetados que en Youtube, plataforma donde cada dos por tres llega un email al correo avisándote que has hecho algo mal.

Pero hasta ahora. Según denuncian cientos de streamers de Twitch en los últimos días estan recibiendo correos donde se les avisa de que están incumpliendo las normas de copyright, y la empresa que aparece como demandante de esos derechos de autor es Recording Industry Association of America (conocida como RIAA).

El problema es que, como pasa en Yotube, al tercer aviso (aquí también se llaman strikes) Twitch te banea para siempre. Y eso es algo muy serio y que pone en peligro el trabajo de miles de personas que, hasta hace unos días, entendían que de forma tácita en Twitch se permitían esas prácticas.

Es decir, si durante más de 10 años no se ha avisado a los creadores de que no podían seguir poniendo música en los directos es normal que, por medio del “silencio positivo” (una figura común del derecho), los streamers se vieran respaldados en sus prácticas.

El problema viene en que Twitch es una plataforma muy particular, donde los directos no se guardan, sino que son los clips (cortes de un minuto de duración) los que perduran en la web. Y claro, después de tantos años hay creadores que pueden tener miles de clips donde, por lo que sea, sonaba música de fondo con derechos de autor, y de repente se han visto con un montón de strikes y con su cuenta cerrada.

El melón que se ha abierto es grande y pesado, y contiene reclamaciones lógicas y justas. Por una parte los artistas deben salvaguardar los derechos de su música, y por otra tenemos a los creadores de contenido que se han visto de un día para otro atropellados por una norma que no se estaba aplicando.

Uno de los puntos fuertes de Twitch siempre ha sido el de ser la plataforma amiga, el lugar más parecido a estar con tus amigos en casa echando unas partidas y hablando de todo. Este cambio de proceder le puede pesar mucho en los meses venideros, y si no flexibilizan un poco la norma muchos usuarios van a acabar marchándose. Está en juego algo más que una plataforma.