Una de las compañías que parecía que iba a comerse el mundo se dio un golpe de realidad al aparecer la pandemia. Y no era de extrañar, ya que cuando tu negocio consiste en llevar gente de un sitio a otro con tu coche en las grandes ciudades, si te obligan a estar encerrado en casa por ley muchos clientes no vas a tener. Sí, como ya sabéis estoy hablando de Uber, una empresa que esta semana ha prometido una transformación muy ambiciosa.

Concretamente hablamos de pasar a tener una flota integrada por coches 100% eléctricos para 2030 en Estados Unidos, Europa y Canadá. Pero, ¿cómo piensan hacerlo? Pues ya os digo que no será como cabría de esperar, o no del todo.

En vez de que Uber ayude a su flota de conductores con dinero para facilitar la transición de coche de combustión a coche eléctrico, la compañía americana ha decidido que la mejor forma de apoyar sea permitiendo a los vehículos eléctricos cobrar más por viaje realizado, para así recuperar la inversión a largo plazo.

Ahora mismo esta medida ya está en marcha con el nombre “Uber Green” – funciona en 15 ciudades de Estados Unidos y Canadá- y permite a los conductores aumentar la tarifa 50 centavos más si llevan un coche híbrido, y hasta 1,5 dólares si su vehículo es completamente eléctrico.

Y antes decía ese “o no del todo” porque sí que piensan ayudar con dinero a los conductores, concretamente con 800 millones de dólares de su propio bolsillo para ayudar a cientos de miles de conductores en la transición a los vehículos eléctricos para el 2025. Pero cómo se repartirá este dinero y qué porcentaje acabarán viendo los conductores aún está por verse.

[Crédito: Unplash]

Eso sí, Uber cree que la transformación sólo se dará si los clientes apoyan con esos dólares extra, por lo que queda claro que la idea principal de la compañía es animar a los conductores con la promesa de conseguir mayores beneficios de cara al futuro.

Por fortuna no castigarán a aquellos choferes que continúen con su coche de combustión, o eso han asegurado. Su idea es premiar al que se pase al eléctrico a la vez que permitirán trabajar a los que sigan con sus coches diésel / gasolina (eso sí, ganando menos).

El objetivo final de la compañía es convertirse en una empresa con cero emisiones para 2040, algo muy ambicioso y que entendemos que no cuentan con las enormes emisiones que supone (a día de hoy) fabricar un coche eléctrico. Por supuesto, Uber también espera que los gobiernos le ayuden a hacer la transición ecológica, faltaría más.