En esta revista hemos hablado largo y tendido sobre los problemas que tienen los sistemas de reconocimiento facial. Por eso mismo empresas como IBM o Amazon han decidido dejar de usarlos durante un tiempo y han pedido a las autoridades que especifiquen para qué se usan, piden transparencia. Pues bien, ahora desde la cámara de representantes de EE. UU. quieren acabar con su uso.

Concretamente, han sido legisladores demócratas los que han puesto en marcha un proyecto de ley que tiene como objetivo prohibir el uso de las tecnologías de reconocimiento facial por parte de los organismos federales.

Lo que aparece en el proyecto de ley es que sería ilegal que cualquier agencia u oficial federal adquiriese, poseyese, accediese o usase tecnología de vigilancia biométrica en los Estados Unidos. También exigiría a las fuerzas del orden estatales y locales que establecieran prohibiciones similares para poder recibir financiación federal.

Este proyecto forma parte de un texto llamado Facial Recognition and Biometric Technology Moratorium Act el cual ha sido presentado por senadores de Massachusetts, Oregón y Washington.

Y todo esto ha sucedido tras el revuelo que se originó por el asesinato de George Floyd. Un acto que hizo levantarse a gran parte de la población americana, tomando las calles y exigiendo justicia policial. Y, entre las reivindicaciones que se lanzaron en las marchas del Black Lives Matter, estaba la regulación de los sistemas de reconocimiento facial, una herramienta que ha demostrado en muchas ocasiones tener sesgos raciales.

Y es que, si bien los problemas de esta tecnología vienen de largo, justo a principios de semana el New York Times publicaba un reportaje donde se relataba como un hombre negro inocente en Michigan era arrestado después de ser mal identificado por el software de reconocimiento facial de la policía.

Si bien el poder de la calle tiene parte del éxito en esta lucha contra los sistemas de reconocimiento facial, hay que destacar el papel que han tenido las grandes tecnológicas al posicionarse en contra de sus propios servicios ya que éstos han demostrado no ser fiables. Antes citamos a Amazon y a IBM, pero es que recientemente Microsoft también ha salido a la palestra a anunciar que dejarán de vender su sistema a los departamentos de policía hasta que la ley federal regule esta tecnología.

El balón está en el tejado de los políticos los cuales tienen que hacer lo más difícil ahora: conseguir los apoyos necesarios en la cámara de representantes. El lado demócrata está de acuerdo, toca ver que opinan los republicanos.