Tras varios aplazamientos, esta mañana estaba previsto el lanzamiento de un satélite espía a bordo del cohete más potente de la United Launch Alliance (ULA), proveedor de servicios de lanzamiento de naves espaciales del Gobierno de Estados Unidos. Todo estaba preparado. La cuenta atrás, iniciada y las últimas comprobaciones, en marcha. Todo iba bien hasta el último momento.

El despegue, programado para las 23:54 de ayer –hora local de Cabo Cañaveral– se abortó a siete segundos de que la cuenta atrás llegara a su fin, un déjà vu de lo ocurrido hace solo un mes. “Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco… y a la espera”, decía el comentarista encargado de retransmitir el lanzamiento en directo. Y poco después se confirmaba el aborto. “Sufrimos un aborto automático porque un sensor informó de un fallo. El sistema de seguridad automatizado funcionó como estaba previsto. El cohete y la carga están a salvo e ilesos. […] La seguridad de la misión primero…”, ha explicado el CEO de la ULA en Twitter.

El despegue del cohete Delta IV Heavy, que originalmente estaba programado para junio, se le está resistiendo a la ULA. A los dos abortos de último segundo que ha sufrido la misión, hay que añadir retrasos a causa del mal tiempo y de problemas con el hardware de tierra. Este coloso, compuesto de tres cohetes, es uno de los más potentes del mundo. La ULA lo reserva para trasnportar satélites de grandes dimensiones con rumbo a órbitas muy altas, puesto que es un vehículo caro de fabricar.

El Delta IV no alcanza la potencia del Falcon Heavy de SpaceX, que también es más barato. Sin embargo, es el único cohete que satisface las necesidades del ejército estadounidense, puesto que, a diferencia del Falcon Heavy, su configuración es de carga es vertical. De hecho, la carga que el Delta IV trasportaba en esta ocasión era un satélite espía de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) estadounidense.

Como es habitual en las misiones de la NRO, la información pública sobre este satélite espía, llamado NROL-44, es prácticamente inexistente. Lo único que se conoce es que el NROL-44 forma parte de las misiones de la NRO para proteger la seguridad nacional y, por tanto, proporcionará datos a los “altos responsables de la política de Estados Unidos, a la Comunidad de Inteligencia y al Departamento de Defensa”.

La NRO, que es una de las cinco agencias de inteligencia estadounidenses, ya ha lanzado cerca de una treintena de misiones de este tipo, muchas de ellas con ayuda del Delta IV. El uso de satélites de observación terrestre o de comunicaciones para fines militares o de inteligencia está al orden del día, pero de momento el NROL-44 tendrá que esperar, sea cual fuere su misión.