Del sílex prehistórico a las tierras raras actuales, llevamos miles de años extrayendo rocas y minerales de la superficie y del subsuelo terrestre. Evidentemente, son recursos que escasean, por lo que hay que buscar alternativas. Pasa como cuando nos quedamos sin sal, que podemos comer soso o llamar al timbre del vecino. La puerta de enfrente, en este caso, da al espacio y ya hay una empresa china con planes para el minado espacial, es decir, para obtener recursos de asteroides.

Origin Space pretende lanzar en noviembre el primer robot minero. Sirviéndose de un cohete Long March de la agencia espacial china, la empresa con sede en Pekín pondrá en órbita un pequeño satélite de 30 kilos llamado NEO-1. Su objetivo no es empezar a minar directamente, sino comprobar su funcionamiento, autonomía y control en un escenario de gravedad cero.

[Si os suenan estos cohetes es normal – Crédito: Unplash]

Los planes de Origin Space no acaban ahí. En 2021, lanzará otro satélite, llamado Yuanwang-1, que acompañará a NEO-1 con la finalidad de, a través de un telescopio óptico, identificar y monitorizar asteroides cercanos a la Tierra que puedan ser minados. Finalmente, en base a los datos recogidos por sus predecesores, en 2022 un tercer satélite, el NEO-2, aterrizará sobre un asteroide para –esta vez sí– minarlo.

Aunque hace unas semanas la NASA abrió la puerta a la compra de rocas lunares, de momento este plan de minado espacial no pretende la extracción de materias primas con fines comerciales, sino que está enfocado a la investigación. “El propósito es verificar y demostrar múltiples funciones como las maniobras orbitales de las naves espaciales, la captura de pequeños cuerpos celestes y la identificación y control inteligente de las naves espaciales”, ha afirmado Yu Tianhong, cofundador de Origin Space, a la revista científica estadounidense IEEE Spectrum.

[Imagen de un asteroide dentro de no mucho tiempo – Crédito: Unplash]

La idea de aprovechar los astros cercanos a la Tierra para obtener materias primas lleva años sobre la mesa, más aún cuando muchos asteroides son ricos en materiales que en nuestro planeta escasean. Sin embargo, todavía no es posible tecnológicamente. El minado espacial y la posterior recuperación de los materiales extraídos requiere grandes cantidades de energía. Además, quedan incógnitas por resolver, como quién tendría derecho a explotar los asteroides o hasta qué punto los conocimientos sobre extracción minera en la Tierra son aplicables al espacio.

Según un informe publicado en 2018 por Goldman Sachs, el coste de fabricación de las sondas de prospección asciende a decenas de millones de dólares: “una nave espacial para minar asteroides podría costar 2.600 millones de dólares”. Con cifras tan abultadas, el minado espacial todavía no es un negocio rentable, aunque planes como el de Origin Space demuestran el interés de las empresas en esta nueva fuente de oro.