La moda y la cosmética son un vehículo de expresión de nuestra identidad, incluso desde su perspectiva más estrambótica. La ropa, además de su parte funcional, es uno de nuestros pilares culturales, sirve para crear nuestro propio estilo, con el que nos presentamos en sociedad y confeccionamos nuestra imagen.

¿Un atuendo para causar una buena primera impresión en una entrevista? ¿Un conjunto para una cita romántica? Claudia Fernández, doctora en diseño y creación, en su ensayo De vestidos y cuerpos analiza el propósito de la moda más allá de cubrir el cuerpo por necesidad: “Al vestirnos, preparamos nuestro cuerpo para el mundo social; por medio de la ropa que elegimos y su combinación creamos discursos sobre el cuerpo: aceptable, respetable, deseable, violento o abyecto. Nuestro modo de vestir denota indefectiblemente una toma de posición, tanto en un sentido de inclusión (a un grupo, una identificación con un género musical), de exclusión o diferenciación frente a un referente establecido (familia, compañeros de estudio, otros jóvenes del barrio)”.

[Maquillaje inspirado en The Witcher, creado por la artista Maie Aiyed]

En la misma línea entra el maquillaje, con el que no sólo realzamos nuestros rasgos, sino que también nos expresamos artísticamente a través de nuestro rostro. Desde los ahumados extremos de la escena del rock, pasando por la exaltación de la estética pin-up, o la pura experimentación con labiales de colores no convencionales. Además, su impacto positivo en la autoestima va mucho más allá del superficial “estar guapa”.

La cultura popular como baza comercial

Asimismo, la industria de la moda y la cosmética no sólo basa sus estrategias comerciales en convencernos de la calidad de sus productos, sino vendernos un ideal y una serie de valores relacionados con una marca. Así, relacionamos firmas como Dior con el lujo, Lush con el compromiso animalista o The Body Shop con el movimiento bodypositive. A través de la publicidad, las marcas construyen la imagen que la sociedad tiene de ellas.

Pero los valores asociados a una marca no sólo consisten en el conjunto de anuncios que vemos sobre sus productos: la estética de sus tiendas físicas, la localización de las mismas, el diseño de su misma página web e incluso el envase de sus piezas contribuyen a la confección de dicha imagen y sirven como mecanismo de atracción a sus clientes.

[Colección de Nyx inspirada en Las escalofriantes aventuras de Sabrina]

Una estrategia bastante habitual es apelar a la cultura popular a la hora de crear una línea de cosméticos, ya sea para una edición limitada o una serie en concreto. Así, Nyx lanzó una serie de productos inspirados en Las escalofriantes aventuras de Sabrina y Mad Beauty cuenta con una amplia colección Disney y Star Wars.

Belleza jugona

La cultura geek también ha encontrado su rincón en la cosmética, así como los videojuegos. Mundos que, a priori, pueden parecer totalmente dispares, pero que pueden despertar nuestro interés por igual, a la vez que rompen con el estereotipo del jugón desaliñado que se lleva propagando en los últimos años.

Pac-Man, fenónemo mundial de las recreativas que cumple 40 años el próximo 21 de mayo, se ha convertido en un icono de nuestro tiempo que ha prestado su amarillo rostro a diferentes firmas de belleza. El masajeador Cellu-Cap dispone de una edición especial basada en los fantasmas que perseguían a nuestro comecocos. Las marcas low-cost Wet N Wild y Essence, a su vez, lanzaron su propia gama Pac-Man, con uno de sus niveles impreso en la misma caja y un festival de colores en sombras de ojos, coloretes y labiales que apuestan por looks tan llamativos y alegres como este clásico del ocio digital.

[Campaña de la línea Super mario de Shu Uemura]

Por supuesto, Pac-Man no fue la única mascota que ha tenido su homenaje en el tocador. Mario Bros, el rostro de Nintendo, ha tenido su propia aventura en el mundo de la belleza gracias a la firma japonesa Shu Uemura. Un completo conjunto de labiales, lápices de ojos, jabones y más se lanzó bajo el sello de la gigante Nipona, y con una historia implementada en su publicidad, digna de un videojuego: “En una noche nevada de Tokio, Mario te lleva en una valiente aventura para ayudar a la Princesa Peach a proteger el tesoro de maquillaje del Reino Champiñón. Por el camino, reúne los coloridos maquillajes de Shu Uemura para luchar contra Bowser, quien quiere ver el mundo tan sólo en blanco y negro. ¡Sumérgete en una aventura de belleza y atrévete a ganar con colores!”.

Y, si hablamos del fontanero más famoso, no podemos olvidar a Sonic, la mascota de Sega que protagonizó la edición limitada de las mascarillas faciales Glam Glow, las cuales protegían la firmeza y elasticidad de la piel con una peculiar fórmula azul metálico.

Microsoft también ha construido su crossplay con el mundo de la cosmética a través de la firma Lynx, cuyos productos de higiene apelan a la masculinidad y el éxito. Esta unión dio fruto a una línea de geles y desodorantes Xbox, con su insigne color verde, que fue interpretada como una broma propia del Día de los Inocentes o como una sarcástica campaña contra la falta de aseo de los asistentes a los eventos videolúdicos. No obstante, la línea salió al mercado, con aroma a hierbas aromáticas y cítricos.

[Línea de perfumes oficiales Devil May Cry]

Así, el merchandising no sólo tiene por qué reducirse a figuras, peluches y camisetas. Capcom, en su tienda oficial de Japón, abrió el pasado noviembre una perfumería inspiradas en algunas de sus sagas más icónicas, como Devil May Cry o Phoenix Wright.

La artesanía, deseos de belleza jugona cumplidos

Por su parte, los artesanos independientes también han creado su propio mercado gracias a la cosmética basada en videojuegos. En España, Wild Game Artisans lanzó su propia gama de perfumes Witcher, que incluía el icónico perfume de lilas y grosellas que usa Yennefer de Vengerberg, así como un equivalente para Triss Merigold.

Al otro lado del charco, la perfumista Leslie Smith ha creado su firma Siren Song Elixirs, desde la cual lanza colecciones inspiradas en musas de la subcultura, entre las que se encuentran sagas como Dragon Age, The Witcher, Mass Effect u Overwatch: “Siento un profundo cariño por los relatos y personajes que te tocan el alma y te cambian. Los encuentras en libros, películas, videojuegos y en la propia historia. Estos personajes son mi inspiración y los he combinado con mi amor por los perfumes artesanos y las fragancias únicas”.

[Perfumes de Siren Song Elixirs]

Así, a través de la cosmética podemos encontrar un homenaje a nuestras obras videolúdicas preferidas y que podemos llevar sobre nuestra piel. No obstante, por encima de usar una crema con el emblema de personaje favorito, debemos priorizar las necesidades y sensibilidades de nuestra epidermis. Y, por supuesto, no renunciar nunca al protector solar.