A dos meses de las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, el equipo de Joe Biden ha revolucionado la tradicional pegada de carteles. Esta semana el tándem Biden-Harris ha hecho una curiosa aparición en el popular videojuego Animal Crossing: New Horizons. Desde el martes, los jugadores pueden adornar sus casas con carteles oficiales de la candidatura demócrata. La idea parece original y ha acaparado una gran atención mediática, pero lo cierto es que hace ya varios años que los videojuegos y la política unieron fuerzas.

El diccionario de la Real Academia Española define juego como “acción y efecto de jugar por entretenimiento” y entretener, como “hacer menos molesto y más llevadero algo”. Ahí está la clave: jugando todo es más llevadero. Es por eso que en los últimos años estamos viendo un esfuerzo por introducir las técnicas y dinámicas propias de los juegos en actividades no recreativas para potenciar la motivación y obtener mejores resultados. Esta estrategia, que se ha potenciado con el auge de los videojuegos, se conoce como gamification en el mundo anglófono –el término lo acuñó el programador Nick Pelling en 2002– y se ha traducido al español como ludificación.

Educación, marketing, salud… la ludificación se ha aplicado en todos los ámbitos que podamos imaginar y, por supuesto, la política no iba a ser menos. De hecho, las campañas electorales son un buen momento para tirar de creatividad –y más en Estados Unidos–, así que no es de extrañar que algunos candidatos hayan aplicado eso de “presiona start para comenzar a jugar”.

Videojuegos y política: que comience el juego

Ya sea por el atractivo del poder o simplemente porque hay videojuegos para todos los gustos, las elecciones han inspirado más de un título. En 1981 fue lanzado el videojuego President Elect, que permitía simular las elecciones presidenciales estadounidenses de 1960 a 1980. Esta idea tuvo cierto éxito y, de hecho, ha sido replicada posteriormente por otros títulos como President Forever y The Political Machine, que ha sacado una versión dedicada a los comicios de este año.

Pero lo que aquí nos interesa no son esos videojuegos de simulación, sino los diseñados ad hoc para candidaturas concretas. El primero en usar un videojuego como herramienta de comunicación electoral fue el exgobernador demócrata Howard Dean. En 2003, el equipo de Dean lanzó The Iowa Game, que logró reunir a más de 100.000 jugadores en tan solo un mes. Más allá de su éxito o fracaso, sirvió para abrir la veda.

Imitando a los demócratas estadounidenses, en 2007 el Partido Conservador británico probó suerte con el aplaudido TaxMan Gordon. En esta adaptación de Pac-Man, el jugador debía recoger sus monedas mientras huía de Gordon Brown, el rival del Partido Laborista convertido en malo del videojuego. El Partido Republicano estadounidense también se animó en 2014 lanzando Mission Majority, un juego de plataformas en el que el jugador controlaba a un elefante –símbolo del partido– y debía reclutar voluntarios escapando de los recaudadores de impuestos desplegados por los demócratas. Además, los republicanos utilizaron el videojuego para facilitar la donación de fondos y la venta de merchandising electoral.

La idea detrás del uso de videojuegos como herramienta de comunicación electoral es sencilla: simplificar el mensaje de la campaña –reduciéndolo a quiénes son los buenos y quiénes los malos– y empaquetarlo en forma de videojuego para que hacerlo más atractivo. Quien esté pensando que esto es una americanada, que no se preocupe. También hay ejemplos “Marca España”.

[ Capturas de “The Iowa Game” (2003) y “Taxman Gordon” (2007) ]

En las elecciones catalanas de 2010 y en las municipales de 2011, el Partido Popular se puso creativo. El resultado, dos videojuegos: Rescate y Mañueco Bros. En el primero, la política catalana Alicia Sánchez-Camacho, rebautizada como Alicia Croft, se convertía en una superheroína para luchar contra “el independentismo, el despilfarro, la inmigración ilegal y el desempleo”. En el segundo, Alfonso Fernández Mañueco, actual presidente de la Junta de Castilla y León y entonces candidato a la alcaldía de Salamanca, lanzaba logotipos del PP contra enemigos de color rojo mientras iba recogiendo proyectos. Y si Mañueco emulaba a Mario Bros en 2011, ocho años después Más País optó por uno de los magos de ficción más famosos y lanzó Harry Errejón y la Cámara de los Diputados para “salvar a España de Vox Voldemort”.

El salto a los videojuegos más populares

Mientras en España jugábamos a los disfraces, el Partido Demócrata estadounidense fue nuevamente un paso más allá y, viendo el auge de la industria de los videojuegos, pensó: ¿por qué no dejarnos de metáforas y aprovechar el tirón de videojuegos que ya tienen millones de jugadores? El equipo de Barack Obama fue el primero en recurrir a la publicidad in-game, es decir, en utilizar los videojuegos como suporte publicitario.

[ Barack Obama en la Convención Nacional Demócrata de 2008 / Public Domain ]

En 2008, la candidatura demócrata se gastó cerca de 44.500 dólares en comprar espacios publicitarios en videojuegos durante un mes. De este modo, logró insertar anuncios animando a la votación anticipada en 18 videojuegos, entre ellos Guitar Hero 3, The Incredible Hulk, Burnout Paradise, NASCAR 09, NBA Live 08 y NFL Tour. La ventaja de esta original idea no era solo el bajo coste económico, sino también el hecho de que permitía que la candidatura de Obama llegase a un público y a unas zonas geográficas muy concretas: hombres jóvenes (18-34 años) de los diez estados donde estaba permitido el voto anticipado.

Desde entonces, los demócratas no han dejado de reinventarse y han seguido apostando por su presencia en videojuegos populares, como evidencia la última incursión de Joe Biden en Animal Crossing: New Horizons. En 2016, por ejemplo, Hillary Clinton celebró un acto de campaña en un gimnasio de Pokémon GO. “¡Acompáñanos en la PokéParada de Madison Park, consigue pokémons y combate mientras aprendes más sobre Hillay Clinton!”, decía el mensaje con el que anunciaron el evento. Trump no dejó pasar la oportunidad y publicó un vídeo en Facebook en el que invitaba a atrapar a Clinton con una Poké Ball.

La campaña convertida en videojuego

A pesar de todos estos coqueteos con los videojuegos, la ludificación definitiva de la carrera por llegar a la Casa Blanca no llegó hasta 2016. En la última campaña electoral, tanto demócratas como republicanos lanzaron sendas aplicaciones móviles para movilizar al electorado: Hillary Clinton 2016 y America First, respectivamente. A diferencia de lo que se había hecho hasta entonces, estas plataformas no eran videojuegos en los que plasmar de forma amena la ideología del partido, sino herramientas para convertir la propia campaña en un videojuego.

La idea consiste en conseguir implicar a los votantes a base de recompensas, niveles y cualquier elemento propio de un videojuego. La aplicación de Trump, por ejemplo, contenía una clasificación y permitía subir de nivel al usuario a medida que participaba activamente en la campaña, ya fuese con apoyo en redes sociales, donaciones o de cualquier otra forma. Además, también tenía una sección en la que consultar las últimas noticias de la campaña, todas filtradas por el argumentario republicano evidentemente. En abril, el equipo de Trump lanzó la versión de este año, en la que la dinámica es básicamente la misma: si compartes un tuit de Trump, ganas un punto; si compartes la aplicación, ganas 100… y si llegas a los 100.000, podrás hacerte una foto con el mismísimo Trump.  

Todas estas estrategias logran llegar a nuevos públicos, implicarlos activamente y, sobre todo, hacer llevadera una campaña electoral que en Estados Unidos es especialmente larga. Además, es otra manera de captar la atención mediática. En 2015 el Partido Demócrata propuso a sus votantes jugar al bingo durante la emisión de un debate republicano, poniendo así en práctica una idea incubada en el periódico USA Today. El juego consistía en adivinar qué frases iban a decir los candidatos republicanos e irlas tachando según las pronunciaran. De este modo, el Partido Demócrata consiguió atraer la atención de los medios de comunicación y redes sociales incluso cuando el verdadero protagonista era el Partido Republicano.

Tanto demócratas como republicanos han demostrado tener imaginación de sobra. Están dispuestos a probar cualquier cosa que les haga ganar votantes y más en una campaña tan atípica como la actual. Por lo tanto, cabe esperar que la aparición de Biden en Animal Crossing: New Horizons no sea la última sorpresa antes de la cita electoral del próximo 3 de noviembre.