El medio online americano Vox ha hecho un vídeo explicando las ventajas de las superilles, una medida propuesta por el Ayuntamiento de Barcelona para reducir la contaminación y el ruido a la vez que quita espacio a los coches para devolvérselo a los peatones y ciclistas.

Las superilles son grupos de 9 manzanas entre las cuales se facilita el tránsito, restringiendo el acceso de determinados vehículos y reduciendo drásticamente la velocidad de los que pueden seguir accediendo. Aunque inspirado en los superblocks, éstas se diferencian de los otros en algunos detalles que las hacen más fáciles de implementar en zonas que no estaban construidas específicamente para ellas.

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La iniciativa consiste en transformar la ciudad en un entorno más amigable y peatón-friendly (puñalada por la espalda de los fanboys de la RAE en 10, 9, 8…) desviando el tráfico de los vehículos pesados y rápidos a vías alternativas, consiguiendo apaciguar zonas hasta entonces saturadas de coches, en las cuales los peatones tienen que ir constantemente pendientes del tráfico cuando lo óptimo es que sea al revés. Barcelona tiene pendiente cumplir los límites de emisiones impuestos por la UE y este plan es una de las medidas que más podría acercarles a cumplir su compromiso.

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El vídeo hace hincapié en el acierto del ayuntamiento al proponerse trasladar el plan a 5 vecindarios y hasta 129 sectores, expandiendo el modelo por toda la ciudad y no limitándolo a las partes más comerciales, caras o gentrificadas de ella. Eso no significa que el comercio no se vea positivamente afectado, al contrario. Aparte de las ventajas medioambientales los datos de las ciudades en los que se ha llevado a cabo un plan similar revelan un estímulo para el pequeño y mediano comercio.

Uno de los ejemplos que menciona Vox es el de Vitoria-Gasteiz que construyó un “mega superblock” en el centro de la ciudad allá por 2008 consiguiendo resultados sorprendentes.

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Aunque es cierto que Barcelona partía con la ventaja de haber sido construida según los planes de Ildefons Cerdá, creador del Eixample y padre de la palabra “urbanismo”, no significa que sea imprescindible una ciudad construida por cuadrículas para implementar las superilles. De hecho el vídeo se plantea si sería posible trasladar un proyecto similar a Norteamérica al ver las ventajas.