En la presentación de ayer, la gente de PlayStation nos prometió nuevos juegos, los que llegarían para la nueva generación. Pero nadie habló de que nos iban a enseñar la PlayStation 5. Esa era la gran sorpresa y la verdad es que nos alegró la noche. O al menos a mí me la alegró.

Esa escena llena de bolas haciendo formas durante 15 segundos ya me puso la mosca detrás de la oreja, “¿estarán queriendo darnos una pista de cómo va a ser la consola?”, ¿serán capaces de enseñarla?, “la verdad es que estaría genial acabar la presentación con un golpe sobre la mesa”. Pues bien, como más sabe el Diablo por viejo que por Diablo, mis especulaciones no iban mal desencaminadas (ojalá especular el número de la lotería, también te lo digo).

Lo primero que me impactó fue el cambio de color, Sony siempre ha sido del Black Team -quitando su primera consola, claro, ya que eran otros tiempos y el gris estaba muy de moda-. Y ahora han decidido que si el mando era blanco y negro la consola tenía que ir a juego, así que tenemos una torre blanca y negra. A mí me gusta, os voy a ser sinceros, si bien creo que no va a envejecer muy bien, como les pasa a todos los diseños futuristas.

Como veis en las fotos, han optado por un diseño fino, estilizado y siguiendo un estilo que ya vimos en la PS3 (sobre todo el modelo con lector blu-ray). Visto desde fuera parece que, de nuevo, la forma ha estado por encima de la practicidad y vamos a desarrollar esto.

Pero antes deciros que, por primera vez, PlayStation va a lanzar dos modelos de una misma consola. Una con lector blu-ray 4K y otra sin lector, ya que será una All Digital, pensada para aquellos que no comprar juegos en físico. Por supuesto, el modelo sin lector será más barata, aunque aún no tenemos precios oficiales.

Dicho esto, vamos con lo importante. Cuando desde Sony nos aseguraban que su PS5 iría a más velocidad de GPU (2,2 GHz vs 1,8GHz) y sólo poco más lento que la CPU (3,5 GHz vs 3,6/3,8 GHz) de su rival, la Xbox Series X, las preguntas surgieron.

Muchos nos preguntamos el porqué de esto, ya que se suponía que iban a usar idénticos procesadores y gráficas, y en esta casa especulamos con que el diseño de las consolas podía tener mucho que ver. Concretamente el diseño de la disipación. Y ayer pudimos comprobar que estábamos en los cierto.

La forma fina y estilizada de PS5 no es la más óptima para la gestión del calor, ya que los componentes están más juntos y menos espacio hay para que el aire fluya con soltura, amén de no parece dejar demasiado sitio para un ventilador. Esto nos suena, ya que el mayor problema de PS4 ha sido su disipación.

Por el contrario, la Xbox Series X, mucho más tosca, menos fina y realmente complicada de meter en el mueble de la televisión, está pensada desde su misma concepción para refrigerar bien. Es una consola que se creó pensando en la disipación y ya luego hicieron la carcasa conforme a ese diseño.

Por esto mismo, la gente de Microsoft ha conseguido que las velocidades de procesador y gráfica que han dado sean valores estables (algo vital para que los juegos no sufran bajones de imágenes por segundo) y el equipo de Sony ha dicho que parte de sus velocidades son en condiciones ideales, ya que estos GHz podrían bajar por diversas causas (altas temperaturas y carga).

Faltan tamaños-van a ser realmente grandes-, puertos, precios y fechas de lanzamiento, por lo que nos queda bastante por saber, ya que de lo poco que sabemos ahora es que llegan en navidades de 2020. No podemos esperar… las queremos ya.