El mes de septiembre viene cargado de premios. Si hace unos días conocíamos a los ganadores de los Óscar de la ciencia, esta madrugada ha sido el turno de los Ig Nobel, organizados por la revista de humor científico Annals of Improbable Research. La versión paródica de los insignes galardones suecos premia cada año a la ciencia más disparatada. Este año la pandemia ha impedido que la ceremonia de entrega se celebre como de costumbre en el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard, pero, aún en formato online, la diversión ha estado garantizada.

Aunque no ha habido ni lanzamiento de aviones de papel ni los habituales gritos de “aburrido” para los que se exceden en la duración de su discurso, lo que no podía faltar era el premio físico. ¿La solución? Un recortable enviado por correo electrónico a los galardonados con las instrucciones de cómo montarlo, porque en los Ig Nobel todo es… particular.

Bajo su célebre lema “primero reír y luego pensar”, la trigésima edición de los Ig Nobel ha premiado investigaciones tan aparentemente absurdas como la inutilidad de los cuchillos fabricados con heces humanas, la aracnofobia de los entomólogos o la relación entre la desigualdad de ingresos nacionales y la media de besos que se dan, entre otras. Estos estudios, que en realidad abordan problemas del mundo real, han sido publicados en revistas prestigiosas y revisados por expertos.

Los Ig Nobel no solo consiguen dar visibilidad a la ciencia en tono de humor, sino que, además, todos los años aprovechan para darle un tirón de orejas a líderes políticos o grandes empresas. Por ejemplo, en 2016, después del escándalo del trucaje de motores, Volkswagen recibió el Ig Nobel de Química “por resolver el problema del exceso de emisiones de los automóviles”. Este año los afortunados han sido nueve líderes políticos que se han esforzado por desacreditar a médicos y científicos durante la pandemia.

Concretamente, Aleksandr Lukashenko (presidente de Bielorrusia), Jair Bolsonaro (Brasil), Donald Trump (Estados Unidos), Narendra Modi (India), Andrés Manuel López Obrador (México), Boris Johnson (Reino Unido), Vladímir Putin (Rusia), Gurbanguly Berdimuhamedow (Turkmenistán) y Recep Tayyip Erdogan (Turquía) han sido galardonados con el Ig Nobel de Educación Médica “por utilizar la pandemia de la COVID-19 para enseñar al mundo que los políticos pueden tener un efecto más inmediato sobre la vida y la muerte que los científicos y los médicos”.

Pero que los grandes nombres no acaparen todos los focos, esta madrugada se han repartido otros nueve premios y los ganadores han sido…

Ig Nobel de Acústica: un caimán que inhala helio

Investigadores de Austria, Suecia, Japón, Estados Unidos y Suiza han recibido el Ig Nobel de Acústica por lograr que una hembra de caimán “gruña en una cámara hermética llena de aire enriquecido con helio”. Sí, el típico truco del globo, pero con un caimán. El objetivo del estudio era investigar las propiedades de la voz y la manera de comunicarse de caimanes, cocodrilos y demás reptiles. Concretamente, querían comprobar si el tracto vocal de estos animales tiene resonancia, es decir, si, como ocurre en el caso de aves y mamíferos, los gruñidos pueden indicar el tamaño del cuerpo.

[¿Montar un karaoke en mitad de los premios? Claro que sí]

Ig Nobel de Psicología: unas cejas delatadoras

Un método para identificar a narcisistas examinando sus cejas les ha valido a Miranda Giacomin y Nicholas Rule el Ig Nobel de Psicología. A partir de una serie de fotografías y tests, los investigadores de Canadá y Estados Unidos han descubierto que la gente se basa en las cejas para distinguir a una persona narcisista, puesto que parece que el deseo de reconocimiento y admiración inclina a algunos a procurar mantener cejas con formas singulares.

Ig Nobel de Física: lombrices con mucho ritmo

Un grupo de científicos ha recibido el Ig Nobel de Física por estudiar experimentalmente lo que le pasa a la forma de les lombrices cuando se las hace vibrar a altas frecuencias. Cuando en un líquido se alcanzan altas frecuencias, en la superficie se producen unas ondas llamadas ondas Faraday. Partiendo de esta base, el objetivo del estudio era ver qué pasa con un organismo vivo, compuesto en su mayoría de líquido, en esta situación. Los investigadores sostienen que los resultados podrían aplicarse en el desarrollo de nuevas técnicas de sondeo y control de procesos biofísicos como la propagación de impulsos nerviosos.

Ig Nobel de Economía: besos de supervivencia

El Ig Nobel de Economía 2020 ha sido concedido a un grupo de expertos, liderado por Christopher Watkins, por estudiar la relación entre la desigualdad nacional de ingresos y la cantidad media de besos en la boca que se dan. Según los hallazgos, entre ambos elementos existe una relación positiva, es decir, las personas que viven en áreas de mayor desigualdad besan más a su pareja. ¿Por qué? Es probable que la desigualdad de ingresos esté ligada a una competencia más intensa por los recursos, lo que puede afectar al mantenimiento de relaciones de pareja estables a largo plazo.

[Las llamadas por Zoom fueron las protagonistas de la velada]

Ig Nobel de Gestión: un asesinato por encargo

Xi Guang-An, Mo Tian-Xiang, Yang Kang-Sheng, Yang Guang-Sheng y Ling Xian Si son los cinco sicarios chinos que han sido premiados con el Ig Nobel de Gestión. ¿El mérito? Un encargo gestionado de la siguiente manera: “tras aceptar el trabajo, Xi Guang-An subcontrató el encargo a Mo Tian-Xiang, que a su vez se lo encargó a Yang Kang-Sheng, quien a su vez hizo lo propio con Yang Guang-Sheng, que también lo subcontrató a Ling Xian-Si. Cada sicario recibía un porcentaje menor de la tarifa y finalmente nadie cometió el asesinato”. Nada que añadir.

Ig Nobel de la Paz: llamar al timbre y salir corriendo

El Ig Nobel de la Paz 2020 ha recaído en los Gobiernos de India y Pakistán “por hacer que sus diplomáticos tocaran a escondidas los timbres de las puertas de los otros en mitad de la noche y luego salieran corriendo antes de que nadie tuviera ocasión de abrir la puerta”. Ambos países mantienen desde hace años una relación hostil, en buena medida debido a las disputas en torno a la región de Cachemira.

Ig Nobel de Entomología: la aracnofobia de los entomólogos

El investigador Richard Vetter ha recibido este premio por recoger pruebas de que muchos entomólogos –científicos que estudian insectos– tienen miedo a las arañas. El trabajo de Vetter lleva por título “Entomólogos aracnofóbicos: cuando dos patas más marcan una gran diferencia”, en referencia al hecho de que las arañas tienen ocho patas, mientras que los insectos tienen seis.

[El maestro de ceremonias ya es una figura dentro del sector, por su genial humor]

Ig Nobel de Medicina: prohibido molestar incluye masticar

La identificación por primera vez de la misofonía, el malestar producido por escuchar a otras personas hacer ruido mientras mastican, le ha valido a un grupo de científicos holandeses el Ig Nobel de Medicina. Los autores de la investigación están especializados en trastornos de ansiedad.

Ig Nobel de Materiales: un cuchillo de heces humanas

Cuando era niño, Martin Eren, uno de los científicos premiados con el Ig Nobel de Materiales, quedó fascinado con la historia de un inuit que había fabricado un cuchillo con sus propios excrementos. La obsesión por la historia llegó a tal punto, que Eren, junto a otros seis investigadores, se decidió a comprobar si era posible. Ni corto ni perezoso, no ha dudado ni siquiera en usar sus propias heces. Eso sí, después de mantener una “dieta ártica” durante ocho días para que sus excrementos tuvieran una consistencia realista. ¿El resultado? Un cuchillo inutilizable, lo cual demuestra que hay muchas historias populares basadas en ciencia falsa o no probada.

Como veis, no estamos ante unos premios muy tradicionales, pero, en esencia, no dejan de ser ciencia. A falta de Nobel buenos son los Ig Nobel: larga vida al trol.