La moda de traer a la actualidad vídeos grabados hace más de 80 años es una realidad. Los encontramos en Instagram, en Twitter, en Youtube… e incluso en Rewisor, no nos escondemos. Y es que seamos sinceros, ver videos antiguos en 4K -como una cinta de los hermanos Lumière en alta definición y en color- es impactante e hipnótico.

Pese a que en la práctica parezca que este trabajo de modernización de vídeos antiguos se hace por amor al arte y a la curiosidad, la verdad es que Shiryaev, el usuario de YouTube que está triunfando en la red con esta práctica, es el fundador de Neural Love, una empresa que se dedica profesionalmente a traer al presente estas viejas grabaciones.

Con una combinación de redes neuronales y algoritmos, Neural Love consigue rescatar cintas y fotos realmente antiguas y dotarlas de color, de super alta resolución y de más fotogramas por segundo. Es decir, transforma el pasado en presente.

[Fotografía de los hermanos Lumière]

Pese a que esta práctica fascine a muchos -seamos sinceros, es impresionante-, hay un colectivo bastante grande que se opone a modernizar estas reliquias, ya que creen que se está alterando la pureza de nuestros recuerdos y de nuestro pasado. Concretamente hablamos de los historiadores, los cuales sí tienen vela en este entierro.

“El problema de la coloración es que lleva a la gente a pensar en las fotografías como una especie de ventana sin complicaciones al pasado, y eso no es lo que son“, dice Emily Mark-FitzGerald, profesora Adjunta de la Escuela de Historia del Arte y Política Cultural del University College de Dublín, en una entrevista con Wired.

Y la crítica no sólo va a este señor que sube vídeos a Youtube, ya que el documental de Peter Jackson (quizá lo recuerden de películas como El Señor de los Anillos o Braindead) llamado They Shall Not Grow Old, que mejoraba y coloreaba material del Frente Occidental de la Primera Guerra Mundial, también es duramente criticado por los historiadores.

“Hacer esto es una tontería. La coloración no nos acerca al pasado, sino que aumenta la brecha entre el presente y el futuro. No permite la inmediatez; crea la diferencia”, sentenciaba Luke McKernan, conservador principal de noticias e imágenes en movimiento de la Biblioteca Británica.

Y es que la queja viene porque los colores que de repente inundan las calles de la Nueva York de 1910 -tenéis el vídeo justo encima de estas líneas- no se extraen del propio celuloide; esa información nunca fue capturada allí. Los marcos adicionales añadidos para suavizar los paseos de 60 fotogramas por segundo de los neoyorquinos también son completamente nuevos. Y esto se debe a que Neural Love utiliza programas de manipulación para sus clips, remendando y refinando el pasado… y cambiándolo.

Sobre esto tiene preguntas Mark-FitzGerald, especializado en historia de la fotografía: “¿Qué hace realmente la persona que ha hecho esta intervención en la restauración? ¿Qué información ha añadido? ¿Qué le ha quitado?”

[Soldados australianos en la Primera Guerra Mundial – Crédito: Unplash]

Por supuesto, el equipo de Neural Love defiende su trabajo, y así se lo explicaban a Wired en un correo electrónico: “Consideramos que nuestro trabajo es una adaptación del original, similar a una toma moderna de Shakespeare o a la traducción de la literatura a otro idioma. La tecnología involucrada en la transformación del original tiene su propio mérito artístico, pero el contenido de la fuente sigue siendo su propia forma de arte independiente. Nuestro trabajo busca transformar el acceso y la conciencia de los originales, no plantear desafíos a su autenticidad o mérito artístico”.

Sin duda el debate está servido, y como no hay una verdad absoluta en esta cuestión os dejamos a vosotros la pregunta: ¿hay que actualizar el pasado o es mejor dejarlo como está?