La pandemia del coronavirus está haciendo que todas las situaciones y protocolos antes establecidos se vean alterados y modificados para funcionar incluso en época de crisis mundial. Nos afecta en nuestro día a día, lo vemos por la televisión y nos hablan de ellos los periódicos.

Poner la televisión y ver el Congreso sin apenas diputados, salir a la calle y verla prácticamente desierta o ir al supermercado y llevar mascarilla y guantes son esos cambios que han llegado de golpe que debemos aceptar, ya que es por nuestro bien. Y, entre todo esto, vemos como nuestras relaciones sociales se han adherido, exclusivamente, al campo de las videollamadas. Vemos a nuestros padres, amigos y compañeros de trabajo a través de la pantalla del ordenador o el móvil… y lo aceptamos.

Pero, ¿qué opinarías si a través de una sala de videollamada en Zoom os sentenciaran a muerte? Porque eso acaba de pasar en Singapur y ha abierto la puerta hacia un mundo muy oscuro.

El medio The Strait Times, de Singapur, se hace eco de esta noticia ya que el tribunal superior del país ha conseguido, sin proponérselo, ser la primera estancia judicial que sentencia a muerte a un preso a través de una videollamada.

El acusado, Punithan Genasan, es un hombre malayo que fue declarado culpable en un caso de tráfico de drogas, un delito que se castiga en el país con la pena de muerte.

ZOOM y sus problemas en la seguridad llamadas videoconferencia 2

El hecho de realizar el juicio a través de Zoom sólo tiene una justificación, la seguridad de los participantes. Debido a la crisis del coronavirus incluso este tipo de acciones se están realizando a través de videollamadas.

“Para seguridad de todos los involucrados en el proceso, la audiencia para el juicio de la fiscalía general contra Punithan Genasan se llevó a cabo por videoconferencia”, comentó un portavoz de la Corte Suprema de Singapur a Reuters.

Empresas que triunfaron por el nombre el caso de Zoom

Lo curioso es que el abogado del acusado no se opuso a que el juicio tuviese lugar a través de Zoom, por lo que parece que en Singapur están altamente concienciados con la pandemia y el distanciamiento social.

Que las reuniones de trabajo o las presentaciones de smartphones sean por Zoom es algo útil y comprensible debido al momento que atravesamos, pero que la vida de un ser humano se dictamine a través de una videollamada es cruzar un línea que no sabemos qué consecuencias puede tener en el futuro.